El Mago

Junio del 2013

Hace ya mas de dos meses que no recuerdo ningún sueño. Escribo en este diario para reafirmar mi propósito de retornar a la conciencia del sueño. Mi vida es una rueda con altibajos que se repiten en periodos fijos, los sueños no han sido una excepción. No tengo acceso al mundo de los sueños en cualquier momento de mi vida, sino que en momentos especiales se abre el portal del mundo de los sueños. Me he dado cuenta como es que me sustraigo del mundo de los sueños por la caída en la conciencia de "lo real", lo apremiante de la vida cotidiana, lo urgente del mundo material.

Las palabras mismas que uso para pensar la práctica son algo problemáticas para mantener la conciencia del sueño. Por ejemplo, cuando me despierto en la mañana, mi primer pensamiento es ¿Qué estaba soñando? pero creo que la pregunta me trae a una conciencia en la que una cosa es la vigilia y otra cosa es el sueño, esa pregunta tiene implícito el sentido de "ahora estoy en vigilia y quiero recordar el sueño", pero el problema es que la conciencia de la vigilia pone en marcha mecanismos para negar y olvidar el sueño, en cierto sentido la pregunta ya supone el olvido del sueño. Por eso creo que debo de renunciar a esa pregunta y en vez de eso preguntar:¿en donde estaba?¿con quien estaba?¿como me estaba sintiendo? creo que esto me podría ayudar a mantener la conciencia del sueño y poder recordar mejor. Aún más creo que debería pensar en eliminar las preguntas y pensamientos formulados en palabras, y tratar de retomar directamente las sensaciones del sueño.

Más allá de las palabras está la poesía, ese es el reino natural de los sueños. Los sueños son una de esas cosas sobre las que no se puede hablar normalmente porque sus sentidos no caben en conceptos rígidos. Sobre lo que no se puede hablar lo mejor que se puede hacer es un poema. Un científico, un lógico puro, diría que sobre lo que no se puede hablar lo mejor es guardar silencio, esto porque los conceptos de la ciencia son rígidos y sólo sirven para describir "el mundo tal y como es". El soñador no puede aceptar esta premisa, el silencio es el fin de cualquier lógica. La ciencia mística es el silencio, y el arte místico es la magia. La magia es el reino natural de los sueños, por esto es mejor referirnos al soñador como un mago y un poeta, un prestidigitador de mundos, y no como un simple sujeto, un investigador o un científico. El fenómeno del biológico del dormir puede ser estudiado por las ciencias, mas una descripción del contenido de los sueños no es posible con los limitados conceptos de la ciencia. La conciencia del mundo del sueño se mantiene a costas de la del mundo real, y a la inversa: el exceso de conciencia profana la magia. Esto es lo que aún sigo aprendiendo del sueño de hace tres años, el truco es seguirle el hilo al sueño, dejar fluir su propia lógica. El error de ese sueño mismo y otros, es revelar la magia y decirle a los personajes "esto es un sueño". Como siempre ha sido, la magia sólo existe mientras el mago no revele el secreto.


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