¿Se pueden generan nuevos vínculos sociales a través de las videollamadas grupales?

¿Qué es el vínculo?

El vínculo es la unión de tipo socio-afectiva que se da entre dos personas de manera natural y espontánea. Tener vínculo con otra persona permite, entre otras cosas, que dicha persona sea significativa para ti y en caso de hacer actividades en común puedas comprometerte con ellas. Sin vínculo, la persona es un extraño o un desconocido.

¿Cuáles son las condiciones ideales para vincular?

Las condiciones ideales para vincular varían entre personas, pero de manera general se podría decir que éstas son el estar en un ambiente distendido y agradable donde se pueda conversar y el realizar una actividad gratificante que guste a ambos. Evidentemente, la profundidad del vínculo con una persona dependerá de si estáis en una conversación grupal o individual, siendo generalmente más favorable para esto el relacionarse de manera individual.

¿Se puede vincular con un grupo que has conocido y con el que te relacionas exclusivamente a través de videollamada?

De entrada, el vincular por videollamada es más difícil que el hacerlo en persona, entre otras cosas por la pobreza del medio de comunicación respecto a relacionarse cara a cara. Por videollamada pierdes muchísima información relevante como el lenguaje no verbal (que es un 80% de la comunicación), la presencia de la persona, su olor... además es muy difícil relacionarse fuera de los tiempos establecidos de reunión, que es donde uno se conoce más.

El que se pueda o no vincular con un grupo que has conocido y con el que te relacionas exclusivamente a través de videollamada depende de muchos factores como por ejemplo el tipo de reunión que sea, si laboral o social, y de si por ejemplo se generan momentos de introducción al grupo y de conocer a los miembros del grupo. A su vez, influye el tamaño del grupo, siendo mejor un grupo reducido, y que el grupo sea nuevo o no.

Mi experiencia

Hace unos meses me apunté a un grupo de trabajo del Colegio Oficial de Psicólogos, en el cual me mantuve hasta hace unos días. Todas las reuniones que he tenido con este grupo han sido online porque las reuniones presenciales estaban suspendidas por motivo del Coronavirus. El grupo era de tamaño medio. Hubo un breve momento de introducción al grupo del tipo quién eres, cuál es la relación que tienes con la temática del grupo, por qué quieres unirte al grupo y una ronda de nombres. Después de esto me uní o intenté unirme a la corriente de trabajo, la cual era un poco excluyente por la fase final en la que se encontraba el proyecto de escribir un libro y por mi limitación en los conocimientos para dar ponencias. Cierto es que podía ayudar en la organización de dichas ponencias, pero para cuando me enteré de esta posibilidad me encontraba poco motivado con el grupo, aun así me ofrecí a ayudar sin llegar nunca a hacer nada porque me fui a los pocos días de ofrecer mi ayuda.

La razón de mi desmotivación creciente con el grupo ha sido la ausencia de vínculo. Las razones de la no generación de vínculo con este grupo han sido todas las descritas en este post: el medio de comunicación era online, no había momentos fuera de la reunión, no había posibilidades de hablar con nadie de manera individual, no había posibilidad de intercambiar miradas, no podía compartir chascarrillos o toques de humor con ellos porque no los conocía y en cambio ellos si se conocían entre sí, no nos mirábamos cara a cara... En definitiva, eran extraños para mí y al no haber vínculo con ellos, no tenía compromiso con las actividades que proponían.

Sin vínculo, la persona es un extraño o un desconocido.

Conclusiones

El vincular con la gente es fundamental para todo, para empezar, para que haya una relación. Al ser seres sociales, necesitamos tener vínculos significativos, y el no tenerlos nos genera un enorme sufrimiento y sentimiento de soledad. En el momento actual, donde las comunicaciones a distancia se han incrementado y los encuentros en persona han disminuido, debemos cuidarnos psicológicamente con más esmero que nunca y en estos cuidados psicológicos se ha de incluir la creación y mantenimiento de relaciones sociales significativas o de calidad. De no hacerlo, es esperable un drama social, ya acuciante, de igual o peor magnitud a la del Coronavirus.


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