Senior Web Developer taking on the #100Days challenge on English and Spanish.
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La nueva normalidad

Todos hablan de la nueva normalidad. Pero la nueva normalidad no es más que el negativo de lo que era la normalidad: Es menos que la normalidad, o de otra forma, es la normalidad menos las restricciones actuales. La nueva normalidad solo hace referencia a lo que antes llamábamos normalidad.

Tal vez la normalidad ya esté perdida. Nunca va a regresar y tuvimos más de siete meses para llorarla. Sí, eran divertidos los conciertos. Sí, era divertido ir a un bar y escuchar a una banda en vivo. Sí, las oficinas atiborradas eran un éxito de la civilización. Ok, esto último no.

Creo que debemos empezar a llamar normalidad a lo que hemos ganado: trabajo remoto, comercio en línea, trámites en línea, educación a distancia (para adultos al menos, es una tortura intentar que los niños aprendan algo en línea). Mayor convivencia familiar. Mejores relaciones con nuestros vecinos, en quienes ahora tenemos que apoyarnos en caso de tener dificultades.

Nuestra normalidad anterior no era algo de lo que debiéramos estar orgullosos. La enorme desigualdad, la política siempre corrupta, los crímenes ignorados. Incluso las iglesias ya iban en camino a vaciarse. Y no digo esto con un arrebato de religiosidad, sino pensando que quien asiste a las iglesias son personas devotas que se interesan por el otro, que reconocen como valores supremos la justicia, la belleza, la verdad y la fraternidad.

La nueva normalidad, ahora nuestra normalidad, debería consistir en enforcarnos en las miles de personas que ahora se sienten aisladas. Intentar, con creatividad, buscar hacer un cambio para mejorar nuestras familias, nuestras comunidades y, eventualmente, el mundo.

El país en llamas

El país se está yendo a la basura. Si algo favorece el crecimiento de la cultura y orgullo nacional son las artes, los hitos científicos, las organizaciones que apoyan el estudio. Los fondos para todo esto fueron robados en esta semana por el gobierno de López Obrador. En su lugar, otorgó al ejército la mayor cantidad de dinero que ha recibido en mucho tiempo.

Hay quienes dicen que el país se dirige a una dictadura. Los hecho parecen hablar por sí solos: Otorgar proyectos de construcción y administración al ejército, así como cada vez mas dinero, pareciera que quiere fortalecerlo para un futuro próximo. ¿Quién le va a quitar el poder que ahora tiene (y cada vez más) sin hacerlo sin temor?

En el fondo, siento que el profundo odio que el presidente le tiene a Calderón es lo que guía su gobierno. Viéndolo a través del lente de René Girard, me parece que no va a dejar de tener enoorme fracasos (tren maya, dos bocas) porque los necesita para victimizarse, pero a su vez, quiere convertirse en una versión de Calderón para reemplazarlo; Calderón es su deseo mimético. Si lo elige como chivo expiatorio, podría encerrarlo en un festín pagano.

Otro punto que me preocupa, es la comparación que hace Krauze con Tomás Garrido Canabal en su artículo El mesías tropical. Sería terrorífico tener a Garrido de presidente los siguientes años.

Y para terminar el 2020 ¿El síndrome de Kessler?

Ayer vi una noticia que me preocupó. El sistema de monitoreo de satélites y basura espacial LEO detectó una posible colisión de dos objetos grandes.

Los objetos son partes de satélites desactivados, etapas de lanzamientos de satélites ya desactivados de la Unión Soviética y China. Basura espacial que se queda en órbita cada vez que un satélite es puesto en órbita. El problema es que la masa combinada de estos objetos es de 1800+ kg.

Esta basura ha sido causa d eprocupación por mucho tiempo. Incluso, hay una teoría llamada El síndrome de Kessler que dice que en caso de haber una colisión de la basura espacial que está orbitando la tierra, podría desencadenarse una serie de colisiones de magnitud impredecible. En un mundo cada vez más digitalizado, esto causaría problemas de comunicación e incluso de navegación, pues el GPS funciona con un sistema de satélites. Posteriores lanzamientos serían casi imposible pues la basura desprendida de las múltiples colisiones sería impredecible.

¿Así terminará el 2020? ¿En un derrumbe de nuestro sistema satelital y desplome de los sueños de exploración espacial? Espero que no. Pero dado que es el 2020, ya no se sabe.

Se espera que la colisión, si es que sucede, sucederá entre el día 15 y 16 de octubre. Así que muy pronto lo sabremos... y no tenemos forma de prevernirlo.

La escena de Nicodemo

En la serie The Chosen hay una escena casi al final de la primera temporada que me hizo un nudo en la garganta. Se trata del dilema que tiene Nicodemo ante la oferta que le hace Jesús de seguirlo, como sus demás discípulos.

Vemos a un Nicodemo convencido que Jesús es el mesías, pero que está inmerso en su mundo: Tiene una posición privilegiada en el sanedrín, vive cómodamente, y una muy activa vida familiar. Su esposa le recuerda y le suplica que continúe la vida que tanto ama y a la que están acostumbrados. Me recuerda la situación que encuentra el joven rico en el evangelio, que se entristece al ser llamado a dejarlo todo.

La historia de Nicodemo contrasta con la de Simón. Los dos están casados, los dos son llamados a dejarlo todo. La diferencia está en su respuesta; Simón involucra a su esposa en el llamado, haciéndola partícipe de los sacrificios y alegrías que conlleva. Jesús se lo deja claro a la esposa de Simón: Tendrá que hacer sacrificios, pero son sacrificios de los dos. Nicodemo en cambio decide guardarse en secreto la identidad de Jesús, dividiendo el crecimiento espiritual de su matrimonio.

El momento crucial llega cuando Nicodemo tiene que decidir. Jesús parte a Samaria y en el punto de encuentro antes de partir, se ve a un Nicodemo, oculto tras una equina, desgarrado de dolor porque no puede seguir el llamado de Dios, a quien ha dedicado toda su vida.

Es devastadora esa escena.

Monday 12 October 2020

Empiezo una nueva semana. Espero que sea mejor que la anterior, pero en este 2020 a veces hasta miedo me da de abrir las redes sociales y encontrarme con la caída de un meteoro, que el gobierno ya se declaró comunista o que los extraterrestres aterrizaron. Todo es posible en este 2020.

Hace unas semanas hubo recortes en mi compañía. De un día para otro, cuatro personas con las que trabajaba directamente desaparecieron. Sus usuarios del chat estaban desactivados y ni hubo tiempo de despedidas; como una especie de elección de los elegidos de los últimos tiempos (rapture). Quería añadir recomendaciones en LinkedIN a todos los que conocía, pero solo envié una: La de CL. Voy a buscar a los demás para enviarles una recomendación.

Pero ayer, iniciando una nueva semana, me enteré que una querida amiga de la familia tiene cancer. Increíble, ¿no? Sin duda este año ha resultado una especie de siega y filtrado. Más malas noticias en un año que no paran de llegar, amenazando en ahondar la desesperanza. No lo permitamos, y seamos dignos de esta siega.

Esta semana que comienza, celebrando a la virgen del Pilar, espero que tenga buenas noticias. Por ejemplo, me gustaría: Que Beatriz Müller haya viajado a Europa a buscar pleito en vuelo comercial y termine infectando a AMLO. Que descubran que la recuperación económica va a ser más rápida que lo anticipado. Que encuentren un tratamiento para el COVID.