Superación personal

La superación personal es... personal. Es «autoayuda». Es decir, un libro de superación personal (o un video, o un pódcast) es más un ejercicio de autorrealización del autor que un instrumento altruista. Por supuesto, aquí se excluyen los casos de fanfarria, pantalla, propaganda ideológica y hasta delirios llevados a la venta que, lamentablemente, abundan.

Y no es que estas obras sean malas en sí y debas tirar a la basura tu catálogo completo de «superación». No. Si te has dado cuenta de que tales fórmulas no son mágicas ni universales, puedes conservar tu catálogo. En cambio, si sigues creyendo que tenerlo (y de vez en cuando leerlo) es como un amuleto, ha llegado la hora de experimentar un beneficio mayor al soltar aquello que solo ocupa espacio.

La obras de superación personal no son mágicas porque requieren de algo más que leerte el libro o ver el video entero, incluso si tienes buena memoria. Si acaso, servirán para hacerte sentir bien y tener una visión más positiva sobre tu vida o tus posibilidades, aquello que «podrías lograr si haces esto o aquello». Lo demás requiere de esfuerzo y constancia, factores decisivos para lograr cambios verdaderos. Y considera esto último suponiendo que no estés intentando modificar un comportamiento tangencial en lugar de uno fundamental, por ejemplo.

La autoayuda no es universal, no es «unitalla». La mayoría de obras están hechas desde el punto de vista de una persona en particular, y puede ser que tú y ella no compartan las mismas circunstancias. El diagnóstico del problema y las soluciones diferirán bastante. Es más, puede ser que ni siquiera compartan motivaciones u objetivos. ¿De verdad quieres llegar a ser rico cuando tus aspiraciones son más espirituales? ¿De verdad quieres volverte una máquina de productividad sin antes resolver tu trastorno de ansiedad?

De todas formas, sería genial aprender a conocernos a nosotros mismos para saber a dónde dirigirnos y cómo programarnos para triunfar, ser felices, mejorar nuestras condiciones económicas o lo que sea que anhelemos lograr en la vida. Encontrar un buen psicoterapeuta podría ser un primer paso en tu camino. ¡La de cosas que se aprenden en una serie de sesiones bien llevadas!

Por lo pronto, no estaría mal que te hagas gurú de la superación personal y te consigas un agente publicitario... si lo tuyo son los negocios, claro. Quizá algún día vendas tu caso de éxito a millones de personas. Por el bien de tus lectores, solo recuerda poner ―explícita o implícitamente― este título-advertencia en tu libro: «Piense y hágase... inteligente».


Leonardo Dzhordanovich Erazmov
www.manuscritov.xyz


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