La masculinidad mitológica de The Northman (2022) de Robert Eggers
May 6, 2026•390 words
Una película violenta, de una bellísima ferocidad cargada de mito y eternidad pagana. Impecables actuaciones, como no, de Anya Taylor-Joy, que de nuevo está entre el reparto favorito de Eggers, así como Dafoe y Skarsgård, que hacen papeles sublimes.
La religión cumple un factor elemental como en el resto de la obra de Eggers, revestida en los goði, que terraforman el camino del héroe tejido por las Nornas del Destino. Especialmente al encuentro del brujo de la cueva, que -como Odín- guarda la cabeza disecada del sabio Heimir -el gigante Mímir-, goði que consagra en el pasado a padre-hijo en unidad arrobada bajo las ramas del Yggdrasill, donde moran sus ancestros. Eggers se recrea además en una exaltación de una masculinidad clásica, corpulenta, sacrificada, natural, impasible, animal, violenta... Y en contraposición, la naturaleza hostil, imperturbablemente dura y vasta, especialmente aquella de los parajes islandeses. El hombre se hace menudo ante la creación de los dioses.
Como decía, encarna el camino del héroe Amleth, que ajeno de su destino y a la voluntad de las Nornas (hasta que una de ellas le evoca a éste, implacable), le llama a la venganza; y como ulfhednar, piel de lobo unido extáticamente al tótem de la fiera y, en unión al Rey Tuerto, señor de las bestias y adorado de su difunto padre, es guiado para alcanzarla y dar muerte al bastardo Fjölnir, adorador del vanr Freyr, el dios de las Erecciones y de la fecundidad masculina; vanir contra æsir. El oso-lobo hace esclavo y parte a la isla del norte donde yace el bastardo con la reina Gudrun, su madre.
Las referencias a Odín, padre de todos, son constantes; el dios de los ahorcados dispone para que Amleth cumpla su venganza, contra el adorador de Freyr. Olga, por su parte, parece ser efigie de la valkiria Hlaðguðr svanhvít -Blanco Cisne-, que tomó esposo mortal (Völundarkviða, Edda Poética), salvándole y curándole, huyendo de la impasible isla en barco.
Sin embargo, el peso del destino y el sacrificio abate al vikingo, que por el bien ya no de la hechicera, sino de su descendencia -que habita en el vientre de Olga- salta del barco para encontrarse, en las puertas de Hel al bastardo, y encontrar ambos muerte a manos de la espada. Acto que le logra a Amleth su entrada en la eternidad del Valhalla.