J.R.R. Tolkien y la perversión de sus personajes

Sinceramente, no comprendo -o más bien, aborrezco- el afán de protección ante las malas críticas hacia «Los Anillos de Poder». Serie pérfida y pestilente que sirve como insulto a la tumba del profesor J.R.R. Tolkien. Y esto no va de elfos negros ni de la Galadriel empoderada; toda la serie y lo que le rodea es, simplemente, un insulto para cualquier tolkiendil; que no podemos sino defender el legado recibido por el maestro británico.

Esta misma publicación, sepa el lector, tuvo problemas para ser publicada en ciertos feudos digitales. Primero indicando faltas ortográficas, que no encontré tras varias relecturas. Después me indicaron que las críticas a esa obra estaban "bajo supervisión especial". ¿Por qué el afán de defender tanto esta ridícula obra subproducto de la Tierra Media? y todavía más cuando me he tomado el tiempo de esperar, absteniéndome de comentar esta pésima adaptación, para no escribir una crítica demasiado ácida o beligerante. Pero viendo la perseverancia en la perversidad de los creadores de ésta, viendo que vuelve la polémica por ciertos feudos y que encima existen dificultades para comentarla libremente, me veo obligado a unirme a la cruzada en defensa de J.R.R. Tolkien y su mythopoeia.

He visto constantemente afirmaciones sobre que Tolkien no habría tenido problemas con diversas adiciones, adaptaciones y alteraciones; sea en los Anillos de Poder, sea en el Hobbit, en Sombras de Mordor e incluso en la triología de Jackson (aunque ésta última requiere un análisis a parte). Afirmar que Tolkien habría visto con buenos ojos o habría tenido una actitud tolerante o pasiva ante Los Anillos de Poder sería ignorante, deshonesto y ruin.

Por esta razón, de ahora en adelante no daré opinión personal alguna, sino simple transcripción de lo que el propio profesor, el propio J.R.R. Tolkien, muy descontento con el el guion propuesto por Morton G. Zimmerman para una adaptación cinematográfica -allá por 1958- de la Tierra Media, argüía en la carta 210:

«Debería decir que Zimmerman, el constructor de este guión, es completamente incapaz de extraer o adaptar las 'palabras habladas' del libro. Es apresurado, insensible e impertinente. [...]» «No lee libros. Me parece evidente que ha ojeado "El Señor de los Anillos" a gran velocidad y luego ha construido su guión a partir de recuerdos parcialmente confusos, y con el mínimo de referencias al original. [...] La introducción de personajes y las indicaciones de lo que van a decir tienen poco o ningún punto de referencia con respecto al libro.» «Me siento muy infeliz por la extrema tontería e incompetencia de Z[immerman] y su completa falta de respeto por el original (parece equivocado a propósito sin razones técnicas discernibles en casi todos los puntos).»

«Pero les pediría que hagan un esfuerzo de imaginación suficiente para entender la irritación (y en ocasiones el resentimiento) de un autor que, a medida que avanza, encuentra que su trabajo se trata de manera aparentemente descuidada en general, en lugares imprudentemente, y sin signos evidentes de aprecio por lo que se trata en general.»

Algunos fragmentos son incluso tan específicos que lo podríamos aplicar directamente a la serie producida por Amazon:

«Ha introducido un "castillo de hadas" y muchas Águilas, por no mencionar encantamientos, luces azules y magia irrelevante [...]. Ha eliminado las partes de la historia en las que se basa principalmente su tono característico y peculiar, mostrando una preferencia por las peleas; y no ha hecho ningún intento serio de representar adecuadamente el corazón del relato [...].» «Gandalf, por favor, no debería 'balbucear'. Aunque puede parecer testarudo en ocasiones, tiene sentido del humor y adopta una actitud algo paternal hacia los hobbits, es una persona de gran autoridad y dignidad.» «El tiempo se contrae de nuevo y se apresura, con el efecto de reducir la importancia [...]. No hay necesidad de decir nada con un significado de tiempo. El lapso de tiempo debe indicarse, si no es más que el cambio a invierno en el paisaje y los árboles.»

Me parece que la mejor frase al respecto, que condensa toda la carta y toda la crítica intemporal de Tolkien a esta nefasta adaptación sería:

«Espero sinceramente que en la asignación de discursos reales a los personajes, estén representados como los he presentado: en estilo y sentimiento. Me molestaría la perversión de los personajes (y me molesta, en la medida en que aparece en este boceto) incluso más que el deterioro de la trama y el escenario.»

Recordemos que Tolkien más que un escritor es un filósofo y un lingüista. Un logos en su mythopoeia. Una obra tan elevada que requiere de una adaptación, al menos, con aires de elevación: una obra que perpetúa el espíritu de Tolkien, no que lo destruye y ningunea.


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