algunas notas en construcción frente a los últimos sucesos en venezuela
January 6, 2026•2,162 words
por juan ballestas murcia.
contacto: batallas@riseup.net.
“la reflexión y las ideas pueden salvar la humanidad.” gustavo petro, presidente de colombia, 5 de enero de 2025.
hay mucho que pensar sobre todo lo que ha pasado. creo que la importancia de tener matices para analizar y sobre todo para reaccionar ante las últimas noticias nos obliga a tener un cierto grado de prudencia y de creatividad para leer la coyuntura política. por ello quiero compartir algunas reflexiones posterior a participar del escenario, ocurrido el día de ayer en bogotá, de la asamblea nacional por las reformas sociales, la paz y la unidad. un lugar de unidad popular importante para la profundización del cambio en colombia y que se reunió a pensar colectivamente la situación que enfrentan venezuela, colombia y el continente.
es mi opinión personal que lo recientemente ocurrido en venezuela no es lo que clásicamente entendemos como una invasión o golpe de estado. me inclino a pensar que es plausible que estamos ante una acción que tiene que ver, por más burda, bruta, violenta que sea, con un horizonte más amplio de negociaciones y discusiones políticas que están ocurriendo hoy entre venezuela y estados unidos (tres textos para agitar el debate, sobre una eventual purga del madurismo por parte del chavismo, otro sobre el papel de oligarquías de izquierda en negociaciones con estados unidos, un trino de la periodista helena villar sobre lo extraño de que ahora sí llamen los gringos ‘presidente’ a maduro y un texto del new york times sobre lo rara de la acusación contra maduro y cómo quitaron de las acusaciones lo del liderazgo del cartel de los soles porque no pueden probar su existencia.
la relación y el reto que venezuela ha representado para las políticas imperialistas de estados unidos ha sido marcado por anormalidades. la última es el ingreso de un operador político como trump en un segundo periodo recargado, más fogueado y con menos que perder. por lo mismo -por aquello que ayer pensábamos que era imposible y hoy ya no lo es así – esto obliga a leer la situación, no en las formas clásicas o más bien tradicionales de los golpes de estado y de las acciones imperialistas en nuestro continente. parece más una negociación. asimétrica, difícil para una de las partes, pero con el objetivo compartido, pareciese, de evitar un escalamiento que lleve a una guerra y proteger el poder de una parte del gobierno aun en el poder en venezuela.
sin embargo siento que estamos en un contexto en colombia en el que no hay mayor creatividad ni en la lectura ni en la acción política. me inquieta. pareciera ser que la retórica del momento, con la que en gran medida soñamos, creamos y proyectamos lo posible, es con letras pertenecientes a un alfabeto recogido de los escombros del muro de berlín y de volúmenes pertenecientes a las bibliotecas de la posmodernidad. creo que no podemos ser más papistas que el papa, tanto para leer la situación en venezuela como para construir una ruta táctica de organización y movilización política doméstica, para orientar al movimiento popular y acompañar las acciones que se hagan desde el gobierno. en ese sentido, si venezuela ya está negociando y si nuestro propio gobierno, desde el ministerio de justicia y del interior, además de la cuenta misma del presidente en redes sociales, hacen guiño de que quieren trabajar con trump. ¿con qué retórica y con qué mensaje debe el movimiento social avanzar su ruta para cuidar la soberanía y evitar la guerra? ¿antiimperialismo en clave setentera? ¿sacamos la colección de arengas? ¿ahora sí rompemos con estados unidos? no lo creo y propongo que esa respuesta se construya abordando tres preguntas que deben ser respondidas eficazmente.
¿cómo articular, a un nivel de conversación nacional desde la diversidad ideológica y con actores políticos contrarios, la defensa de la soberanía?
¿cómo articular esa ruta con la defensa y la tarea de acumulación político-electoral para el proyecto del cambio?
¿cómo acompañar y cuidar la figura presidencial de petro en esta coyuntura desde el movimiento social?
frente a la primera pregunta: es mi opinión personal que es urgente una declaración conjunta de todas las fuerzas políticas y de todos los congresistas de la cámara alta y de la cámara baja rechazando cualquier acción intervencionista y reafirmando que somos un país que no a un costo menor ha construido instituciones y ha construido una democracia. se debe avanzar en algo similar con actores del movimiento social y de la sociedad civil como agremiaciones, sindicatos, industriales, empresarios y políticos. es una iniciativa porque nos permite tomar la ventaja de ser los que llaman a la diversidad ideológica, política y cultural a proteger al país no como un tema partidista. y también nos permite ver, y que el país los vea, a los enemigos ya no agazapados de la paz, sino a los que de manera clara están jugando con la guerra.
antes de pasar al segundo interrogante quiero señalar que es importante afirmar un momento político en el que las fuerzas progresistas, como la mentada asamblea, pero también el pacto histórico y proyectos como unitarios etc., abracen la iniciativa de llevar a la sociedad civil, movimientos sociales, plataformas, organizaciones, indistintamente de la afiliación política, a defender al país en términos de evitar y rechazar la guerra. nosotros que hablamos de que la paz es el imperativo, de que queremos un país en el que no todos pensemos iguales: nosotros tenemos que tomar la iniciativa de construir una declaración que todos los precandidatos presidenciales rechacen esto.
no es el nivel, necesariamente, el de la defensa de la paz y el rechazo a la guerra, el mismo de la defensa del proyecto. son diferentes. la defensa del proyecto no es tarea del contrincante, pero el rechazo a la injerencia sí lo puede ser. hay que hacer esa tarea de acercamiento. y lo hacemos porque creemos en esta mierda y lo que nos ha costado. es nuestro derecho tener campañas tan intensas y tan beligerantes y tan hijueputas pero campañas electorales al fin y al cabo pero no de muerte. tenemos que seguir protegiendo el imperativo de sacar las armas de la violencia. y para ello, tácitamente e ideológicamente, necesitamos trabajar con todos los actores de la política.
es en la segunda pregunta en la que de forma inteligente podemos acumular, incluso desde el primer nivel, pero a partir de su distinción. debemos tener la iniciativa y también debemos poder afirmar al mismo tiempo que merecemos no solo ganar sino que el país ha sido transformado por nuestro quehacer. ¿y por qué? porque somos un movimiento social que aboga por la construcción del poder popular, por el respeto a las instituciones, que no tiene argumentos boomerang y oportunistas en su haber. y esa fuerza política debe decirle al país entero que no sólo la agresión imperialista es condenable por el hecho de ser imperialista, sino porque responde a un contexto político de urgencia de profundizar una visión de país y unos ejes de transformación que afectan la economía política y la manera en que nos nombramos en el mundo. pero hay que darle nivel a esa discusión, darle nivel real como ejercicio de masas y como ejercicio de escuela de cuadros y asumir la tarea política de conducir este momento ideológico tan urgente de leer colectiva y pausadamente.
finalmente, un tercer aspecto que tiene que ver con el acompañamiento y la defensa de la figura presidencial, analíticamente separada de los otros dos ejes, tiene que ver con la realidad urgente de que el compañero presidente tenga una relación con un movimiento social robusto, autónomo y que interlocuta con él en la lectura política de la coyuntura y no sencillamente que responde sin interpelar las visiones y las lecturas presidenciales. y esto es muy importante tenerlo claro (tanto para él como para el movimiento social) porque es fundamental que conversemos con tranquilidad temas delicados, como por ejemplo el hecho de que definitivamente tiene que haber un ejercicio colectivo de construcción de estado y de proyecto político nuestro, propio quiero decir, en el que sepamos que el presidente no está vetado para escribir lo que encuentre en su juicio escribir, pero que nuestra política de estado y nuestras relaciones internacionales no se circunscriben de manera exclusiva a lo que el presidente en sus ejercicios describa cuando así lo considere.
y esto es importante porque no tiene que ver con desautorizar al presidente, sino tiene que ver con dos objetivos importantes. el primero, configurar un movimiento social que oriente a la política de estado desde nuestro horizonte, porque el estado y nuestra visión política no cabe en un solo par de manos. nosotros vamos hacia una visión de construcción de un estado, no para conquistarlo pero sí para contenerlo en sus formas más autoritarias para proteger la autonomía de la gente. por otra parte, lo segundo que acá hay que extraer es el lenguaje de la real política. las potencias no se dan en la jeta directamente más de lo que podrían darse en la jeta hablándose como se hablan en público gracias a los canales alternativos, traseros, paralelos que se tienen entre los estados. y en ese sentido, yo a veces viendo la cosa desde fuera y con todo lo ignorante que uno puede ser, he pensado que ante la lectura profundamente antiimperialista y retóricamente fuerte del presidente, también hemos adolecido del acompañamiento de una estrategia trasera de conversación en ese nivel de la real política con ese poder imperial que hoy nos amenaza.
nosotros no tenemos que ser amigos de estados unidos pero nosotros no podemos entrar en guerra con estados unidos. es así de simple. y si no se considera así de simple de verdad quisiese leer los argumentos. tenemos que encontrar mecanismos de conversación de pueblo a pueblo y estado a estado, que permitan que la excepcionalidad histórica que un sujeto como trump representa, y su crudeza, no nos lleve por el barranco. y para eso todos juntos y juntas debemos acompañar al presidente en los esfuerzos de paz desde un movimiento social autónomo, independiente, dialógico y en relación con la cabeza del estado, pero también yendo más allá de él, en lo táctico y en lo estratégico. lo anterior porque, y lo digo con el mayor respeto por un proyecto y por un lugar y por un momento de enunciación que yo también he ayudado a construir, no es justo para los pueblos de colombia ni quedar en las manos de trump para evadir una guerra ni exclusivamente en el juicio del señor presidente para desescalar el escenario.
siento que una lectura con exceso de hiperpresidencialismo en este momento histórico nos puede llevar a confundir niveles que analíticamente tenemos que tener separados para acumular a nuestro proyecto político y proteger al país de una agresión imperialista en un contexto de profundización de la democracia y de la búsqueda de sacar las armas de la política. ayer en la asamblea se hacían propuestas de una abrazatón a la casa de nariño. y con honestidad sentí un poco de grima (aquel concepto fabuloso de la pena ajena). solo en la limitada imaginación de algunos liderazgos políticos, lo digo con respeto pero con contundencia, eso es una propuesta seria. tenemos que hacer un ejercicio de creatividad para profundizar la democracia y propiciar un diálogo nacional, potenciar nuestro proyecto político, construir garantías para nuestro gobierno, que el mismo ha pedido afirmando que está abierto a la colaboración para evitar la guerra. hoy tal vez la tarea más importante de las fuerzas políticas democráticas y de la izquierda es evitar una guerra en el continente. tal vez en venezuela lo sabían y por eso tomaron las decisiones que tomaron.
creo yo que estamos ante un escenario muy interesante porque ante la histórica retórica tapada del imperialismo ocultando su potencia depredadora en discursos democráticos, hoy tenemos un contrincante, un enemigo interlocutor, que nos está hablando en clave crudamente imperialista sin maquillaje y sin disfraces. creo en lo personal que hay que encontrar los modos de construir los canales que permitan dialogar con eso, como china y rusia al parecer han decidido hacerlo. debemos encontrar el modo de lograr los canales que permitan dialogar con eso en términos aceptables para el país y para nuestra meta de construcción de paz. esa es la tarea del momento histórico, con compromiso popular y sin personalismos. no estamos en el momento en que la toma de decisiones las tengamos que hacer entre el hiperpresidencialismo como método de lectura, ni la aspiración preinsurreccional de ruptura total con estados unidos.
el momento hoy nos llama a la prudencia, y no como un acto de cobardía porque ser torpe no es ser valiente. sino al contrario como acto de inteligencia y creatividad popular. nuestros pueblos hoy están en el centro de esta amenaza de muerte. y nuestra causa es la vida. más allá del x de trump y del de nuestro presidente.