Prometeo moderno

El prometeo moderno

Acabo de escuchar a un sacerdote lanzar un reto a los Jesuitas para enfrentar los algoritmos realizados por la Inteligencia Artificial de las redes sociales, haciendo una comparación interesante—y precupante—, porque tiene razón.

Este 2020 no podría terminar con un mejor enemigo. No es Bill Gates con sus vacunas con chips o Soros, manipulador de los gobiernos del mundo. Sino con algo que todos hemos visto en la red. El originen del odio y polarización que despiertan las redes sociales está en un monstruo moderno: La Inteligencia Artifical.

En la novela de Mary Shelley, el Dr. Frankenstein logra lo que el pensaba sería un logro histórico: Utilizar la cienca para dar vida. Pero el ser al que da vida resulta ser un monstruo, aunque no por sus terribles deformidades, sino porque no es más que el reflejo del verdadero monstruo, su creador: Viktor Frankenstein. El monstruo nació vulnerable, temeroso y es capaz de reconocer la belleza, pero por la forma como es tratado y rechazado repetidamente termina por comportarse como la gente espera que sea: un Monstruo.

El padre Steve Grunow ve un símil de este mounstruo con los algoritmos que las redes sociales utilizan para sus recomendaciones (como Youtube), algoritmos creados por una Inteligencia Artificial. Estos algoritmos saben que el contenido que promueve el odio, el rencor y la polarización obtiene más reacciones, es más compartido y visto. Y no es que Google o Facebook tengan un plan malévolo de destrucción (aunque ciertamente estos algoritmos incrementan sus ganancias), sino porque estos algoritmos son un reflejo de nosotros mismos. Atados a nuestra nueva piedra, somos el moderno prometeo y compartimos nuestro destino con el monstruo que hemos creado; un moderno Frankenstein que lucha contra un monstruo digital que aterroriza las redes sociales.

Así, los contenidos que favorecen el odio, el encono y la tribalización, tienen una exposición privilegiada en redes sociales. Lo vimos este año con los discursos antivacunas, con la polémica de las mascarillas, el Concilio Vaticano II en el mundo católico, la ultra derecha cristiana Trumpista, entre muchos otros.

No hay un referente, hasta donde yo sé, de cómo hacer frente a las implicaciones y efectos en la psique y alma humana. Y ahí es donde entra el reto a los Jesuitas, quienes siempre han estado presentes en situaciones sociales problemáticas. ¿Cómo debemos enfrentar esto? ¿Debemos esperar que compañías privadas cambien sus algoritmos aunque les cueste dinero?

Abajo está la plática donde lanza el reto. Más allá de lo que puedan hacer los jesuitas, nombrar el identificar el problema creo que es ya un paso en la dirección correcta.


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