Corte de franela

Con el propósito de establecer la verdad sobre el conflicto que padeció el país durante 60 años así como entregar un relato para que las nuevas generaciones no repitan las condiciones de violencia que condujeron a la guerra, publicamos en su totalidad la declaración de alias Búho, último cabecilla del bloque paramilitar que operó en la zona rural de la capital desde 1963 hasta su reducción en el año 2018.

Búho, cuyo nombre fue Argemiro Rojas, nació en la zona rural y muy temprano inició su carrera delictiva como sicario para los gamonales del municipio; por su crueldad ascendió rápidamente al interior de la estructura y, junto a alias Gabelas, responsable del brazo financiero del bloque, se erigió como líder indiscutible por 20 años del bloque paramilitar.

Capturado por las autoridades en 2018, Búho se acogió a los acuerdos suscritos entre el gobierno y los irregulares para finalizar el conflicto. Sin embargo, fue rechazado por los tribunales especiales dada la naturaleza de sus crímenes, entre los que se cuentan conspiración, magnicidio, violación y ejecución de menores de edad. Al ser procesado por la justicia penal fue condenado a la pena máxima del código: 50 años, sin derecho a excarcelación o rebaja de pena.

La siguiente declaración transcrita directamente de los registros del juicio realizado a Alias Búho en noviembre de 2019.

"Comencé a los 8 años por necesidad, a la que luego le fui cogiendo gusto. Usted sabe que uno mata para que no lo maten y tenía esa única salida para sobrevivir. A diferencia de otros, a mí ni me robaron gallinas ni me mataron a los viejos. Lo mío vino de adentro. De la voz que escuché en las noches frías del páramo donde dormían los chulavitas. La busqué entre los árboles y la manigua por mucho tiempo, hasta que cuando encontré su presencia supe que no había vuelta atrás. Me la jugué y no me arrepiento. El pacto no era para ser más rico o tener todas las mujeres que yo quisiera, era más de la sangre...de sentir que ése que mataba pasaba su alma al que es mientras yo me sorbía el tuétano de sus huesos. Por eso me cogieron miedo y respeto, que es lo que uno necesita cuando manda tropas. La lealtad es para los maricas, ¿o usted cómo cree que pudimos resistir treinta años en el monte sin que nadie viniera a jodernos?...Nadie se atrevió a llegar hasta allá y el que osara levantarme la voz, corte de franela frente a los otros para que no se fueran a torcer. La hoja del machete cortaba el viento y la garganta se abría suavecito; luego era meter la mano por ahí y sacar la garganta para anudarla como corbata en el hueco tasajeado del cuello...ahí yo le hablaba al hueco, "No que muy alzadito, hijueputa" y luego el olor a sangre me emborrachaba con una fuerza que ni usted ni nadie se imagina. Cuando vi ese video que subieron a Internet hasta yo mismo me admiré de mi sevicia. Pero yo no soy como los pájaros, que jugaban con las cabezas de los liberales, yo me comía todo eso sin darle a nadie, para cumplir mi pacto con el que es. Luego remataba secando los huesos y sorbiéndome el tuétano para ganar más fuerza. Hasta que en sueños se me avisó que había llegado el día. Fui devorado por una de sus bestias. Todo era negro, muy negro, y sin dolor me iba. Ninguno de los míos se opuso a negociar con el gobierno. A mí no me fue mal por todo lo que hice. Solo me queda esperar el aviso. No habrá pared ni arma que lo detenga cuando venga por lo suyo".

Los restos triturados de Búho fueron hallados el 25 de marzo de 2022 en el patio sexto del pabellón de máxima seguridad de la cárcel. Ninguna de las bandas o criminales del presidio se adjudicó el crimen. Tampoco se encontró evidencia alguna de acción humana en este asesinato.


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