"verdad no es más que el compendio de lo que creemos que ha sucedido, sucede, y sucederá": vendedor ambulante, bogotá.
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días de cuarentena. día 138. 'gata guerrillera' y #uribequédateencasa

la gata duerme hasta esta noche en este apartamento. la humana a la que hace compañía parte de aquí -como todos- y se la lleva a su selva. en esta última noche en el apartamento se posa bella sobre la mesa repleta de pensamientos.

han puesto en arresto domiciliario a uribe. mira a marchantes no espontáneos y espontáneos sobre la calle pavimentada. cantan 'viva colombia', 'qué se necesita para ser policía?' y otras genialidades que siempre son nuevas a los veinte y útiles para imaginaciones estériles.

la policía escolta la marcha. la luz de los restaurantes las apagan. son pasadas las diez de las noche. la gata mira buscando el origen del ruidoso sartén que llama su atención. pienso que ella no lo sabe y que realmente estamos ante algo histórico. después me fijo y la cámara de televisión presente entrevista a una tipa con la bandera del m19 en sus manos. nada pasará. todo se repite. yo confío en que la gata siga siendo feliz.

a la humana a la que acompaña le gusta referirse a la gata como 'la gata guerrillera'. me acuerdo porque justo hace un momento llegó el esmad a la esquina y se parquió justo frente al restaurante de los emparedados griegos que le gustan a aaron. tropel en la última noche...? gran despedida.

pdta felina.
creo que lo que más va a extrañar de mí -porque no serán mis excesivas cariñas- son dos cosas. la primera -y más importante para ella- es el pequeño ritual construido de correr a morderme los pies descalzos justo en el instante de subirlos a la cama para arroparlos ya para dormir. siempre. en ese instante no otro. ahí bota toda su salvajada conmigo. la oigo hacer destrozos en una sala destrozada y una molestia en el pie izquierdo me confirma que esta noche tuvo éxito en el ataque. esta mordida, otra cosa que me llevo de ella. la segunda cosa -la más importante para mí- era ponerle siempre abundante y fresca agua.

días de cuarentena. día 133. paseo a pie de hace unos días.

hay que retomar los paseos.

una colega del trabajo me vio por la ventana. estaba haciendo fila en el restaurante de abajo. me vio sin que aparentemente yo la viese. pero la vi. al final hicimos un contacto visual incómodo.

acabo de ver a una señora caminar hacia el occidente. justo hacia la treinta y con el sol de frente cayendo. iba con impermeable enterizo azul oscuro, sombrero pescador, gafas de sol y tapabocas. aún así caminaba con una mano sobre los ojos. como caminaba lento y con ritmo por la edad parecía participando en un ritual al dios helios con la canción 'sister' de angela olsen de fondo sonando en mi oído.

hace unos minutos mientras caminaba por el camino del parque longitudinal más cool de bogotá el sol estaba radiante mientras caía. el verde se pone re verde. todo tan bonito. incluso el indigente se cubre del frío de la tarde soleada con una cobija de colores bonitos. o tal vez era una sábana. mala cosa si era una sábana, el frío debe ser tenaz...

hasta unos chicos jóvenes y bellos saludándose entre sí. de abrazo y estrechón de manos adulto. me recordaron de hace muchos años cuando la gente se ponía cita por myspace. no sé por qué me pareció una postal de mypsace.

ya nadie tiene espacio para sí.

días de cuarentena. día 126. pasear en bicicleta y pillar cosas.

originalmente para el día ochenta.

el ocho de junio salí a dar un paseo en bicicleta, fue de los últimos que hice. hace ya más de un mes no hago paseos en cicla.

ese día pasé fijándome harto en la calle. en general lo hago pero caminando. esta vez sin embargo que me fui lento, pedaleando suave.

en la calle cuarenta y cinco con carrera dieciocho hay una torre de apartamentos de cuatro o cinco pisos. la torre es morada. de un morado militante. por la vida. se ve imponente justo ahí en ese lugar. tan inadecuada en su existencia, tan incorrecta en el espacio con que colinda.

un poco más allá en la diecinueve está la academia guerrero. y en ella una jirafa malgeniada. un grafiti más al oriente calzada norte. morado por todas partes la ciudad es un gran morado, acopia todos nuestros totazos, las estrelladas.

por la calle cincuenta y tres con carrera dieciocho, calzada sur, hay un pequeño jardín cerrado que no conocía. aguanta parchar ahí. todavía no lo conozco. lo vi de pasada. pero se veía bonito. con un jardín con una reja de hierro clásica. de esas de barra cuadrada con punta sacaojos. de las que custodian a las vírgenes que custodian los barrios de las ciudades.

más al occidente me fijo por vez primera después de muchas veces pasar (en esa esquina recogí unas pepas hace muchos años en un taxi que me esperó en una noche acelerada sin puntos de puntuación como este paréntesis) en lo grande que es la carrera veintiuno. justo en la calle cincuenta y tres uno se para en el centro de la carrera y tiene sendas visuales hacia el sur y hacia el norte. se ve tan amplia la vida. una cosa de cuatro o seis carriles, no recuerdo y tengo que tener cuidado porque la memoria romántica quiere imponer la visión de una pequeña gran avenida entre los barrios. pero se ve amplia. es amplia. tan amplia que el aire pasa más limpio por ahí. llena más los pulmones.

días de cuarentena. día 126. corporalidad consciente.

se me ha olvidado escribir. no de que se me olvidara escribir en el blog sino de que se me olvidó totalmente escribir. apenas y sé ahora juntar un par de sílabas intentando aportar algo de sentido.

originalmente esto iba a estar en el día 73:

tengo que recordar que cuando uso el ratón del computador al dedo corazón lo debo apenas y apoyar suave sobre la rueda. por el lado, no buscar poner el dedo encima de la rueda. intentar hacer eso me tensiona todo el brazo, hasta el hombro. me incomoda rápidamente.

tengo un reflejo que no sé a qué se debe. cuando tecleo logro que la mano izquierda se me quede muy quieta sobre el teclado. pero con la mano derecha ha sido diferente. tiene una mala postura totalmente naturalizada. al poner los dedos sobre el teclado los dedos y la palma tienden a encorvarse. dejando sobre el teclado colgando del aire a una asimétrica araña de cinco patas.

esa posición hace que se me canse más la mano. se fatiga, siento que se empieza a encalambrar. ¿será qué es una somatización del tema de la tesis? que simplemente no la quiero escribir y el cuerpo se niega. no me sorprendería.

como última observación sobre mi propio cuerpo está el hecho de que tengo que alejar un poco la silla de la mesa. en ocasiones están muy pegados y creo que tiene una relación con el tema de la mano derecha. descansa y me es más fácil de controlar el reflejo cuando la silla no está tan pegada.

a veces entonces se ve algo pequeña la letra de lo que estoy escribiendo. necesito un minimueble para estas necesidades.

hay todo un universo de cosas que empiezan a salir mal si uno tiene mala postura. lo central en el ejercicio es ser más consciente de mi propio cuerpo. estar más consciente del cuerpo que hace las acciones me hace enfocar más en las acciones que ese cuerpo hace.

con cuidado, vida, que a veces el juego es muy brusco.

días de cuarentena. día 66. baldosas, fríjoles y loza.

hemos hablado muchas veces con un círculo de la palabra flexible que se ha venido constituyendo en delfos que el olvido es una cosa también de voluntad, en un sentido. en el sentido de que olvidar es un ejercicio que también uno se propone: encomendarse a un esfuerzo que se dirige a salir de un bucle, de una espiral sinuosa que no lleva a ninguna parte. entonces como que sí. hay que obligarse a soltar ciertos recuerdos, ciertas potencias, ciertos coqueteos mentales con lo que fue y que producen erecciones, estímulos descontrolados, mentales también, la mayoría del tiempo, que en todo caso siguen siendo.

pienso en eso mientras uso acondicionador y tratamiento restaurador de cabello marca dove. no sé exactamente qué hace ninguno de los dos pero fue un hábito que se me quedó.

pienso que el aroma de mi propio cabello mientras se enjuaga me recuerda a esta persona que me legó entre otras cosas el gusto por la sensación ligera y limpia del cabello tras el baño (yo tampoco me creo que haya escrito lo que acabo de escribir pero qué bonito se ve escrito, no?).

me tengo que obligar a pensar en otra cosa. asociar este aroma con otra potencia en la vida. si no qué? cada vez que me limpie será mera terapia psicoanalítica? así ha sido? busco algo por fuera de mí mismo. pondré toda mi atención en esta baldosa que tengo al frente. la veo con toda mi atención. asociaré esta sensación de frescura en la cabeza con esta baldosa. con su capacidad de quedarse ahí quieta, sólida, estática, nítida, mientras resbala todo sobre ella. la espuma baja sobre ella. el agua baja y sube y chapotea sobre ella. el jabón, el champú, el acondicionador, el tal tratamiento, todo le resbala. le resbalaría una orgía si se hiciera ahí al frente. todo le resbala. quiero ser la baldosa. todo el poder para la baldosa. la baldosa es mi pastor. sobre esta baldosa haré mi iglesia.

suave.

y en el día a día llevo los aromas de la vida sobre los pasos que a veces resultan ser efectivamente en baldosas.

ahorita puse fríjoles en agua. entré al patiecito y vi por la ventana. pensé que ya mañana estaba resuelto el tema del almuerzo. como que poner los fríjoles en agua fue limitar un poco mi libertad al ejercerla. mañana no voy a divagar. eso ya está resuelto. tomé una decisión y si mi me mantengo coherente conmigo mismo mañana no tendré que dar un debate conmigo mismo y sí podré poner mi libertad decidida y limitada al servicio de algo que la limite más y la obligue a decidirse más.

hay días mejores y otros no tanto. hay días en que nada cuadra. toda la memoria y toda la prospección se vuelven la misma cosa, una masa amorfa que es uno mismo estático. pero hay otros que hasta en el el escurridor de loza todo encaja. las tapas de las ollas, las sartenes y los platos. días en que la mayoría cuadra. la vaina es que ni siquiera es una lotería vital (solamente). uno los tiene que conspirar. y a veces se logra. uno tiene un resultado que debe aprender a valorar, una sensación distinta con la luz del atardecer -que no es como si fuese cualquier otro día porque exactamente no lo es- o también se parece a la sensación que uno tiene después de nadar y que a veces también me queda tras escribir.

como nota personal -más personal si cabe- pienso que no debo proponerme defraudar la confianza de las personas que la depositan de una u otra forma en mí. no es un tema de negarme a reconocer la posibilidad de que pueda eventualmente hacerlo (defraudarlos), sino no proponerme de entrada materializar esa opción posible del universo sobre otras igual de posibles.

días de cuarentena. día 63. aprender idiomas y etnografía.

no me podía quedar por fuera de la moda de usar esta cuarentena para aprender idiomas. coger ese alemán que con el que inicié en mi adolescencia y sacarle tiempo ahora. pero no fue alemán.

escucho en la voz de un negro registro bajo: 'eucaliptoooooo, lleve su eucalipto fresco'. lo escucho avanzar por la carrera llevando su canto, su expresión, su llamado.

a toda hora bajo la ventana de la cocina se ven y oyen pasar a otros diciendo que venden bolsas para la basura.'lleve sus bolsas, de todos los tamaños, resistentes, para el baño, para la cocina'.

pienso en lo real y la ficción del problema de la comunicación. estoy casi convencido de que en uno y otro caso lo que realmente quieren decir es 'tenemos hambre'. ese es el significado. eso que parece que dicen no lo dicen sino que lo usan para decir esa otra cosa. el hambre, el frío. toda la acción es significante de eso. caminar, caminar, caminar mucho.

hay estratos en las calles. está el reciclador recuperador en sus múltiples formas de organización y capacidad (si carreta, si carrito, si camión, si con protección o no). hay otros parches que se organizan en torno al reciclaje más informalmente. ahora mismo hay mucho pelado. uno los ve pasar con sus carretas armadas, a toda velocidad en caravanas de tres (porque la calle uno se la reparte pero la coge en gallada). ese tema de las zorras es inagotable. uno las ve con banderas rojas cruzando con el man halando y adentro una pelada con un niño en brazos, o en algunas los dos adultos caminando y llevando la carreta y dentro de ella dos seres menores de distinta edad jugueteando a que van en su propio desfile. o conscientes de su propio lugar en la sociedad que tenemos, no sé. el perro siempre en la escena. algunas veces hasta con bozal. otras veces subiendo y bajando del andén a la calle. yo miro por la ventana y pienso que ese perro en particular (porque ahora mismo pienso en uno en particular que se atravesaba a los carros y tales) vivía igual que su familia acompañante o sea al límite.

están otros compañeros en una olla distinta. en una informalidad no alrededor de la organización del reciclaje. es que gente informal. muy distinta entre sí. son otras redes, la venta de productos, los semáforos, los que sacan el eucalipto. ellos no rebuscan en las canecas. ese es el chirri chirri golpeado y cascado por la vida. el gamín como se le conocía en los noventa. pero no todos los que habitan la calle son gamines e igualmente no hay ningún puto problema con ser gamín.

hoy pasaron mariachis por la carrera tocando y cantando para sobrevivir. cantaron un par de canciones frente a un restaurante. animaron y fueron animados. después desmontaron, se subieron en una pequeña camioneta negra y arrancaron hacia otra cuadra. tal vez acá, en estas cuadras, no les fue tan bien porque la gente es muy fifí. aunque se las den de alternativos. (tengo el recuerdo claro de pasar hace unos años frente al mercado de grandes superficies que me queda cerca y ver una pegatina de 'teusaquillo no da limosnas', era la alcaldía local en los tiempos del cachaquismo humanoide progresista de hace algunos años.)

por otra parte hoy estuve frente a un restaurante de la zona. pasó una escena que me molestó mucho. un señor en mucha necesidad pedía ayuda a otro señor, sí, le estaba pidiendo luca, pero pues como digo aprendí idiomas y que significa 'tengo hambre', 'tengo frío', 'tengo desespero'. el cucho ni siquiera lo volteó a ver. básicamente giró noventa grados para alejar su vista. yo llevaba audífonos sin música. 'pues si no le va a dar plata tampoco le tiene quedar la espalda al man' digo en voz alta. un gruñido lejano suena pero no dice nada. yo no tenía plata en el bolsillo y no le iba a poder dar nada al man. empecé a caminar y me crucé miradas con el cucho pirobo. hubo algo en la mirada que el man me devolvió que me hizo pensar que sabía que lo estaba insultando y lo consideraba mala persona. el mundo está lleno de hijueputas y no son necesariamente los gamines.

mi papá me enseñó que a los gamines sobre todo se les saluda.

días de cuarentena. día 58. aleatoriedad y aniversarios en la memoria.

https://www.youtube.com/watch?v=OK2o1ypB7LE

la memoria a veces se activa para imponer regularidades en el pensamiento asociándolo con la repetición de las fechas. los aniversarios.

hace un par de años exactamente estábamos en la plaza de bolívar en bogotá escuchando a gustavo francisco hablándole a la masa. todos nos emocionamos. todos nos llamamos igual por los segundos que duró la punchline.

aproximadamente hace dos años acexdos empezaba a irse de mi vida. lo recuerdo tan claro como la sensación de frío de esa noche de esperanza electoral ('es más fácil que petro gane la segunda vuelta a que tú vuelvas...' decía el grafiti).

también pensé hoy -creo que porque sí, si cabe alguna vez decir eso- en un intercambio aleatorio que tuve hace ya algunos meses en el edificio de una amiga con su vecina desconocida durante un corto viaje de ascensor.

la parcera y yo hablábamos de música. de spinetta en particular, sin sabérmela toda de verdad le hablaba con pasión genuina sobre alguna canción. llegamos al edificio y quedamos en la misma conversación pero con un tercero en el ascensor.

la involucramos a la mal hecho. '¿vecina usted conoce a pescado rabioso, a invisible, los socios del desierto?' le pregunté a lo que respondió que no, no las conocía. le dije '¿pero sí conoce a luis alberto spinetta?' sí, sí, me responde. entonces yo le digo: 'ah pero entonces ya ha oído esas bandas. toca que las vuelva a buscar y oír con más calma. todas son proyectos con él.'

antes de que se cerraran las puertas del ascensor le alcancé a gritar que pusiera especial cuidado a 'como el viento voy a ver'.

se revuelve todo.

hace un poco más de un par de años estaba con acexdos próximos a comernos. me habla de 'barro tal vez'. estábamos en su sofá. me dice que es una canción triste. me pregunta '¿cierto?', como para que yo se lo confirmara con solidaridad y amor con aroma de libro nuevo. le digo que sí pero que la vida es dura. 'sí, pero es triste igual' me respondió con los ojos llorosos. no recuerdo si exactamente ocurrió así pero exactamente así lo recuerdo.

ahora hace un rato le presento spinetta a alguien y aspiro hacerle sonreír con la selección de canciones que le hice. todas con nombre y descripcción. ella también hoy celebra algún aniversario. exactamente hoy.

la vida sigue. y también sigue siendo dura. lo pienso mientras veo desfilar paños rojos frente a mi ventana y como tajadas de maduro con queso crema.

me saben a invierno duro que se va haciendo primavera. a estación de tren. a mejilla con alguna lágrima más fría de lo normal.

los plátanos me saben a natalia lafourcade.

y a spinetta.

una mezcla entonces.

https://www.youtube.com/watch?v=CgyD8ka-Ngw

días de cuarentena. día 46. 'isaías 58'.

hoy vi a un micro color azul cielo celeste que cubre una ruta que pasa frente a mí ventana cruzar veloz con un trapo rojo amarrado a la ventana. a toda velocidad por la carrera. el hambre igual va más rápido.

por mi parte hoy almorcé un tipo de espagueti que me gusta mucho. medí mal la porción y me serví un montón. quedé lleno y satisfecho bajé un poco de jugo de lulo. iba a empezar a llover. todo frente a la ventana.

miré abajo y vi a un reciclador pasar arrastrando su zorra. lo vi por unos minutos hablar con unos transeúntes y seguir su marcha. cogí una libra de arroz diana (la empresa de la donación del millón de libras) y bajé a dársela al señor. corrí tras él unos metros, lo alcanzo, se la doy y me dice: 'no sabe el milagro que me hizo hoy. usted es una luz en las tinieblas.' le digo que disculpe que no pueda ayudarle más a lo que me responde que si me podía dar un mensaje de dios. le dije que sí, que todo bien.

me dice isaías 58. el verdadero ayuno. recita un fragmento, termina y me dice algo como: 'no tengo que conocerlo para saber que tiene la presencia de dios'.

cuando volví al apartamento me quedé viendo más por la ventana. mirando familias de zorreros recicladores pasar, hombres y mujeres con bolsas de dulces en el separador de pasto. una pobreza de hogares en los que no hay ni comida ni algún chiro rojo.

busqué el versículo. no es la primera vez que las calles de bogotá me bendicen. eso es bonito. seguro a ningún dios con seguidores tan particulares le molestará mi ateísmo de jardinero delicado, es decir respetuoso de la vida y sus colores.

aquí el versículo. en negrita lo que el man más o menos declamó:

"»¡Grita con toda tu fuerza, no te reprimas!
    Alza tu voz como trompeta.
Denúnciale a mi pueblo sus rebeldías;
    sus pecados, a los descendientes de Jacob.
2 Porque día tras día me buscan,
    y desean conocer mis caminos,
como si fueran una nación
    que practicara la justicia,
como si no hubieran abandonado
    mis mandamientos.
Me piden decisiones justas,
    y desean acercarse a mí,
3 y hasta me reclaman:
    “¿Para qué ayunamos, si no lo tomas en cuenta?
    ¿Para qué nos afligimos, si tú no lo notas?”

»Pero el día en que ustedes ayunan,
    hacen negocios y explotan a sus obreros.
4 Ustedes solo ayunan para pelear y reñir,
    y darse puñetazos a mansalva.
Si quieren que el cielo atienda sus ruegos,
    ¡ayunen, pero no como ahora lo hacen!
5 ¿Acaso el ayuno que he escogido
    es solo un día para que el hombre se mortifique?
¿Y solo para que incline la cabeza como un junco,
    haga duelo y se cubra de ceniza?
¿A eso llaman ustedes día de ayuno
    y el día aceptable al Señor?

6 »El ayuno que he escogido,
    ¿no es más bien romper las cadenas de injusticia
    y desatar las correas del yugo,
poner en libertad a los oprimidos
    y romper toda atadura?
7 ¿No es acaso el ayuno compartir tu pan con el hambriento
    y dar refugio a los pobres sin techo,
vestir al desnudo
    y no dejar de lado a tus semejantes?
8 Si así procedes,
    tu luz despuntará como la aurora,
    y al instante llegará tu sanidad;
tu justicia te abrirá el camino,
    y la gloria del Señor te seguirá.
9 Llamarás, y el Señor responderá;
    pedirás ayuda, y él dirá: “¡Aquí estoy!”

»Si desechas el yugo de opresión,
    el dedo acusador y la lengua maliciosa,
10 si te dedicas a ayudar a los hambrientos
    y a saciar la necesidad del desvalido,
entonces brillará tu luz en las tinieblas,
    y como el mediodía será tu noche.
11 El Señor te guiará siempre;
    te saciará en tierras resecas,
    y fortalecerá tus huesos.
Serás como jardín bien regado,
    como manantial cuyas aguas no se agotan.
12 Tu pueblo reconstruirá las ruinas antiguas
    y levantará los cimientos de antaño;
serás llamado “reparador de muros derruidos”,
    “restaurador de calles transitables”.

13 »Si dejas de profanar el sábado,
    y no haces negocios en mi día santo;
si llamas al sábado “delicia”,
    y al día santo del Señor, “honorable”;
si te abstienes de profanarlo,
    y lo honras no haciendo negocios
    ni profiriendo palabras inútiles,
14 entonces hallarás tu gozo en el Señor;
    sobre las cumbres de la tierra te haré cabalgar,
y haré que te deleites
    en la herencia de tu padre Jacob».
            El Señor mismo lo ha dicho."

versión de: https://www.biblegateway.com/passage/?search=Isa%C3%ADas%2058&version=NVI.

días de cuarentena. día 45. 'ya te aprendiste la dirección de tu nueva casa?'.

hoy me preguntaron la dirección de mi apartamento. para hacerme llegar un regalo de cumpleaños en los próximos días, asumo. no me dijo con exactitud, solo di la información porque me pidieron un acto de confianza. pero creo que sí es para eso. durante el día me intentó sacar la información disimuladamente -'ya te aprendiste la dirección de tu nueva casa?'- escribo desde la expectativa de que tal vez para eso fue.

pienso que no me gustan esas cosas, los regalos, las fechas que los obligan, la ritualidad ficticia que pasa por un objeto y no la celebración. me encantan sí los detalles. esos que ratifican encuentros fortuitos por el mundo y que nos conectan con alguien definido en nuestro mundo. y entonces decimos 'vi esto y pensé en ti'. ella es detallista. un día me trajo de un viaje como detalle una camiseta linda, con un letrero bonito, en una lengua romance.

pero en los cumpleaños como que la cosa se torna casi que de un auto-cuidado silencioso y callado. en los últimos años he tenido celebraciones de los cotidianas suaves y delicadas conmigo mismo. tenía una vez una amiga que decía que en mayo uno siempre está o enamorado o con el corazón roto. y yo cumplo años en mayo. entonces como que en general le bajo al juego con la candela de la vida. no vaya y ser que me queme justo por esos días de vueltas al sol y des-enamoramiento.

entonces me cuido en mi cumpleaños. casi no soy de plan de salir de fiesta, baile o rumba pesada -para eso el resto de mis días. sino de encontrarme y re-encontrarme en las rutinas de siempre. un poco más lentas y delicadas. deparando más en el mundo que me rodea y que me ha hecho posible. este año son la vida y el mundo quienes han decidido que me voy a quedar en casa. ratificando mis decisiones previas y confrontándome con ellas también. honro mi propio camino. ahí vamos.

en medio de esta situación acudí a mi mamá para recopilar teléfonos de tías, tíos, primos, tíos segundos, y otra gente por ahí de la familia extensa. en general yo poco voy a reuniones y eventos. así que esta semana y la pasada 'me he regalado' el llamarlos. escucharlos. darles ánimo. ratificarles que estamos en un reto civilizatorio de escala planetaria. me gusta este ritual de regalarme esas llamadas. se puede convertir en una nueva tradición.

con la familia ya habíamos quedado que nada de visitas y nada de regalos enviados. mi mamá fue tajante con el tema del día de la madre y también su propio cumpleaños que es unos días después: 'no me vayan a mandar ni mierda que no quiero acá alguien mal pagado y explotado trayéndome algo dizque para celebrar.' no se le controvierte.

pero entonces aparece esta tipa y me pregunta mi dirección. y yo sé para qué es. lo retraso un poco y pienso en estas palabras. pienso en el gran paso de no solo hacer sentir bienvenidos los afectos que me llegan a la vida sino aceptarlos tal y como vienen. dejarme afectar por ese cariño en su propia naturaleza y sentido.

y ella me hace su pregunta. y que si confío en ella. es su forma de cariño. ¿me frustra acaso que no sea algo con lo que tal vez me sienta cómodo del todo? ¿que me es extraña y es algo a lo que no estoy acostumbrado?. pienso en como esta situación pequeña me sirve de ventana a grandes situaciones y complejos debates. ¿es acaso esto pero en una manifestación abrumadora el 'no sentirse correspondido' ('te quiero pero no de esa forma...')?. el '¿es que no te has dado cuenta de lo mucho que me cuesta ser tu amigo?', el '¿amigos para qué maldita sea?'. no son días perdidos en los que mi humanidad logra conectarse con la humanidad entera. conectar el mundo situado propio con el mundo abierto y ajeno -por abierto- que nos rodea.

he aprendido por las malas que hay que desbordarse de cariño y permitir el desborde ajeno cuando se nos ofrece. recibir el cariño con alegría. entibiarme bajo ese sol y la energía que generosamente me brinda. dar gracias a la vida y celebrar sentirme algo querido.

días de cuarentena. día 28. 'yo no sé cómo se comen eso'.

escucho por la ventana a un trabajador de una empresa de domicilios 2.0. habla con una voz fuerte y venezolana. entre los siete o diez que comparten mientras trabajan durante la cuarentena, hombres y mujeres, es el centro de atención mientras da sus opiniones.

ha dicho que en caso de un error ante un cliente que dice que no pidió nada lo primero es llamar al restaurante y no tocar el paquete. y ya, que a uno le digan qué hacer. tal vez se lo regalan a uno.

habla de propinas.

"no es que a uno no le pueden quitar. no lo puede hacer ningún restaurante. ni el diablo lo puede de hacer'.

habla de la comida que lleva.

'coño yo los veo comprar una pizza ahí una cantidad de grasa. por sesenta mil pesos. yo no sé cómo se comen eso. yo sí le digo a los clientes: oiga eso está muy mal.'

las carcajadas sonoras y livianas suben por el aire como el pisquero del vecino.

días de cuarentena. día 18. 80 perros muertos.

la ciudad está durísima y salvaje. con el agua de los cielos cayendo duro y el alimento lejos de muchas manos.

los hijueputas están desatados y hacen de las suyas. no los pillos, esos hoy tienen hambre, sino los hijueputas. gente que le quiere hacer el daño al otro. acomodaditos en sus vidas más o menos funcionales pero con ideas y deseos que esperan el caos para que puedan ocurrir. es el que en su cotidianidad tiene que contener su hijueputez, pero ahí está.

hoy es la agitación social de la cuarentena la ocasión para salir a matar perros hambrientos. el parque san luis. un barrio tradicional con una nueva historia macabra de esas que se hacen tradicionales. el parque en donde un día amanecieron ochenta perros muertos. envenenados. devoraron algo que los mató desde dentro.

¿será que fue un man que dijo que le estaban cagando el parque, o alguien alegando preocupación por la posibilidad de perros mordiendo gente? pura mierda.

seguramente fue un pirobito que lo hizo porque puedo. no lejos de las influencers que botan comida por su ventana. o quien se aprovecha de alguien frito en una rumba para hacerle daño. el que cuando nadie lo ve saca el sádico con el que coquetea y se sonríe en la intimidad de las noches. la hijueputa crueldad.

días de cuarentena. día 18.

días de cuarentena. día 7. 26 de marzo, mañana.

recogí la ropa de la cuerda,
le limpié la arenera a la gata.

puse el café y comí una granadilla.
vi por la ventana un mundo que a veces me ve.

las rutinas que tejen el día a día
sin que uno (siempre) depare en los hilos.

reunión, 8am.

hay reuniones en las que mi participación consiste en sentarme y escuchar y más o menos aprender del tema que está frente a mí y la situación que está ocurriendo.

la empresa de petróleos nacionales. una necesidad. alguna urgencia burocrática de relativa fácil solución. pero no.

¿y quién es esta persona que pregunta sobre las verdaderas condiciones que permiten la medición del impacto ambiental? que tal vez eso no es así. que es menos grave.

no es gente mala como uno no es gente buena.

veo su pañoleta. veo su base de maquillaje. la foto de un niño de fondo en el celular. unos ojos huilénses clarísimos. algún relativo interés en el tema de lo 'mediambiental'. pero son ocho años en la misma cosa, insinua.

me fijo en la sortija de casamiento en su mano derecha. de la misma forma que me fijo en esos balines de cubiertos con gasa sobre la oreja. para bajar de peso, para el dolor de cabeza. para innovar. para muchas cosas.

entre esos pequeños cráteres de belleza holística en la oreja resalta un arete brillante, pequeño y sencillo: una cruz dorada. y ahí están. pequeños rasgos que nos hablan de las orillas que demarcan los ríos que somos al movernos por la vida. la persona que esta burócrata alargada que masca chicle en reuniones ha decidido ser.

me reafirmo que no entiendo nada.

quiero destruir sus ídolos pero no los quiero despreciar.

the silver linings playbook.

de las traducciones de títulos de películas, series, libros o maricaditas varias al español la de esta película me parece no solo bonita y como medio adecuada con el sentido del idioma original (pero distinto y es bonito) sino que incluso tiene un valor por sí misma, no sé si por acertada, ilustrativa o bella o qué. la traducción es "el lado luminoso de vida".

esa película me la recomendó una amiga de hace unos pares de años, tiempos que duraron lo que tenían o podían durar pero que en todo caso dejaron esa película presentada con una recomendación que pasó por decirme que cuando ella la vió pensó mucho en mí y que por eso quería que la viera. tal vez le pregunté que por qué. pero no recuerdo mayor cosa y seguramente no fue mayor cosa la respuesta ('ay, no sé, tiene que verla').

la película me gusta mucho. me parece bacana y es una historia de amor bonito chévere. fracturada pero simpática y guapa.

es un recuerdo bonito. incluso formativo si estoy con el ánimo y le doy juego en una que otra noche de correr y bailar.