"verdad no es más que el compendio de lo que creemos que ha sucedido, sucede, y sucederá": vendedor ambulante, bogotá.
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textos re-visitados 1 'Carta de entrega de apartamento'

en estos días he estado leyendo el blog que tuve, con otros nombres de pluma, entre el 08 y el 16. he revisado diferentes entradas por diferentes motivos, pero todas siguiendo un mismo patrón: quiero rastrear algunas cosas que hoy he estado pensando. quiero valorar cómo han envejecido en mí ciertas apuestas, ciertos análisis. he encontrado cosas muy malas y pailitas, otras interesantes. otros textos que me siguen gustando y algunas otras ideas con las que sigo trabajando y sobre las que sigo buscando modos de pensarlas.

en aras de r-astraer, -ecuperar, -evistar, algunos textos los retomaré.

en esta primera ocasión recupero el texto de 2011 'Carta de entrega de apartamento' (en esa época utilizaba mayúsculas). al principio no tenía claro de dónde había salido ese texto -qué clic tuvo el motor para empezar a andar. eso fue hasta que llegué a esta frase: 'y usted se sonrió de tal forma que cogió su bufanda y se la puso en la boca tapando la sonrisa. A pesar de que no le dije nada, me reí.'

esa frase me transportó inmediatamente al quinto piso con persianas a la calle en la que pasó esa escena. el tiempo no es oro pero es tiempo. me acuerdo de su sonrisa y la manera en que la tapó con la bufanda. recuerdo que la persiana estaba bajada pero abierta, entraba la luz clara del día aun. puede ser que eso último me lo imagine.

me gusta que el texto mencione un 'kit' como para tener en la casa en caso de una emergencia. hace un par de años, mientras miraba concentrado a un amor que se despedía de mí, pensé que apenas pueda tendré una navidad en que regalaré a todos mis conocidos un kit de emergencia en caso de terremoto. la manera en que temblé esa noche mientras la veía no se me va a olvidar nunca.

he pescado cosas bonitas en todo lo que he sido. reflexiones incipientes sobre problemas vitales que he venido a sentir mejor y pensar distinto. hay cosas que incluso me sorprenden. siento algo parecido al orgullo del vitalista cósmico, a la consciencia egoente* de sentir que he honrado mi propio camino. tal vez no en llegar a las metas, pero sí en honrar el propio camino: la universalidad brotando por mi individualidad.

el texto es un cuento. un ejercicio narrativo con forma epistolar. ensayé ese formato varias veces y al día de hoy me sigue gustando. este texto en particular es un tipo de escritura que me gusta. un poco fantástica y bonita. cuando lo publiqué en el blog original un anónimo comentó que le sonaba 'taaaaaaaaaaaaan' a cortázar (todas las 'a' son del comentario original). y sí, lo leo y está su inspiración y su estilo. ¿será que un plagio inconsciente por necesidad de consuelo? es que lo vuelvo a leer y siento que lo escribí con cosas bonitas en el corazón. y sí, también con cosas tristes. aunque también bonitas, solo que tristes. quiero llevar una vida que se permita pensar cosas bonitas, aunque a veces resulten tristes. realizmo bello.

*"El egoente, haga lo que hiciere, tiene la gracia de la lógica; haga lo que hiciere, ya vaya roto o sucio, nos enamora, porque la vida es lo que nos subyuga." fuente: https://www.otraparte.org/corporacion/prensa/20031004-egoente, énfasis añadidos. (curiosamente en ese texto mencionan la fecha en la que escribo estas letras, 11 de octubre).


"Carta de entrega de apartamento"

Espero que encuentre todo en orden. Usted sabe que le agradezco mucho haberme prestado su apartamento. Nuestros tiempos coinciden, siempre, y por eso yo me voy y usted vuelve. Sin echarnos y empujarnos seguimos estando uno detrás del otro, nunca lado a lado.

No permití que las flores murieran, eso a usted la hubiera matado. Pero igual usted qué hubiera hecho? Siempre lo he pensado, y lo pensé mucho durante mi estadía. No me hubiera dicho nada. Si acaso que mucho irresponsable, pero nada más. No se hubiera afectado por las flores. Pero yo sé que sí se hubiera afectado, allá, en el nivel de lo que nos quita el sueño. Pero no me hubiera dicho nada porque se me murieran sus flores.

Ahora que me voy, pienso mucho en esos meses en este departamento. En algunas ocasiones, cuando llegaba muy tarde y muy consciente de que era su hogar y no el mío, y que aunque estuviera solo era un visitante, la sola idea, salida de borracheras no tan vomitivas, de que yo abriera la puerta y estuviera usted, en su sala (no importa el motivo, era mágico, era un argumento mágico) sentada, esperándome, me resultaba bello. Que me contara el motivo mágico de su llegada inesperada se me prestaba como la oportunidad para quemar toda esa fantasía desbordada. Es un hilo, una oración u una idea, y la sigue y se encuentra con todo un tapiz de posibilidades, finales y oportunidades. Prestarme a ese ejercicio era el final de noches nunca tan satisfactorias. Son hilos tan fuertes que la realidad no resulta decepcionante, sino que se ve a la luz de la sospecha alegre. La que ve cualquier cosa como un aviso de lo que uno se imaginó, de lo que uno vio como posibilidad. "Que no me conteste el celular, que lo tenga apagado, tal vez se debe a que está en un vuelo para acá." En el fondo sabía y reconocía en lo que me quedaba de consciencia que nada de eso era verdad. Que era un pensamiento cálido, pero nada más.

Un atardecer en el que se fue la luz, tuve que meterme en armarios y cómodas buscando velas. En el armario del que era su cuarto encontré, en una caja, puesta con otras cosas que decidí no ver, una foto que le había tomado tiempo atrás. Recuerdo mucho esa tarde, sabe? Fue una tarde bonita e incómoda. Le dije algo, ya no recuerdo qué, y usted se sonrió de tal forma que cogió su bufanda y se la puso en la boca tapando la sonrisa. A pesar de que no le dije nada, me reí. Usted seguía sonriendo, sus ojos me lo informaban, y usted, por algún motivo tapó esa sonrisa incontenible. Ese atardecer sin luz fue increíble. Efectivamente había velas en el último lugar en el que busqué, la tienda, a tres cuadras. Se ha dado cuenta que sus flores se ven desde la acera del frente? Ese día, que no había luz artificial en ninguna parte y el cielo estaba rojizo, rojizo, el balcón brillaba y se veían las flores. Llegué a echarles agua y hablarles. Eso último sin saber muy bien por qué. Ahora le dejé todo un kit de velas, pitos y fósforos. Están en la cómoda azul de su cuarto. Los dejé ahí porque estoy seguro de que si pasa una emergencia en ese apartamento, que de repente se apaguen todas las luces, comenzará por ese cuarto.

La última temporada fue la más difícil, digo, como para terminar la cronología de mi paso por su apartamento. La crisis en la universidad me estaba pateando. Si buscara desahogo seguramente no sería hablando con usted. No obstante, recuerdo una noche particularmente jodida. Bloqueo total, y por un asunto meramente administrativo, alguna cuenta con su mamá, no recuerdo, usted llamó. Hablamos tres minutos, pero los últimos veinte segundos fue preguntarme que cómo estaba. Respondí con una mueca. Usted respondió con un silencio y alguna palabra torpe como 'fresco', o 'tranquilo'. Silencio y colgamos. Esa noche me quedé pensándola y tuve un episodio de esos, de los de fantasía desbordada, con una sobriedad sobrecogedora. Me sonreía en su sala, un poco apenado, de dejarme llevar por fantasías de visitas. Ahí me detuve, pensar visitas no me reconfortaba: en general, pensarla a usted me resultaba reconfortante. Hubo un paralelo que pensé y que recuerdo mucho, tal vez por la precisión con la que retrataba el espíritu del asunto: el botón de los analgésicos en un hospital. Sí me entiende? Piense en esas personas que sufren accidentes tenaces. Esos pacientes tienen un botón, usualmente rojo, para cuando el dolor se vuelve inaguantable. Sufren mucho, lo oprimen y se meten al cuerpo una buena dosis de narcóticos. Sufren y se drogan para no sentirlo. Parecido a eso, esa noche que la pensé sentí, al pensarla, que usted era un gran botón rojo de un hospital imaginario. El mundo me dejaba inhabilitado, y ese día el pensarla liberaba dosis de tranquilidad que me resultaban reconfortantes. Como le dije, pensarla me reconforta, es así el asunto. Y mire que esa sensación se ha quedado conmigo hasta el día de hoy. Hoy pensarla me sigue resultando reconfortante.

Las alcobas están todas limpias. Se me quedan unos libros porque no tengo cómo llevármelos, y unos discos que le dejo para que los escuche y en unos meses me dé su opinión. Los discos se los dejo en el escaparate de la sala, están debajo de unas porcelanas. Los dejé ahí como para señalar la fragilidad de la buena música.

Para cuando llegue, se dará cuenta que hice algunos cambios en el jardín. Cambié las macetas, y en general intenté echar mano del jardín. En el cajón que dejé debajo de la maceta blanca hay implementos de jardinería. Se los compré para que tenga algo en lo que entretenerse, además, por supuesto, tienen el objetivo de mostrarle que me tomé en serio esa tarea tan importante que nunca me pidió, la de cuidar sus flores. Como todo lo importante entre usted y yo, esa tarea tampoco se hizo nunca explícita. Distraernos nos evita fijarnos en cosas más grandes que nosotros mismos. Usted me entiende, nos hacemos los desentendidos, pero usted me entiende.

Si hay alguna cosa extraña en el apartamento me escribe y miramos, aunque la verdad creo que lo dejo en muy buen estado. Decidí enmarcar la foto, la volví a dejar donde usted la tenía, pero preferí enmarcarla. Por aquello de lo implícito.

Salgo para la estación, escríbame contándome qué tal estuvo el viaje de vuelta.

Pdta.
No sé si le gusten, pero compré unas clavellinas rojas. Son los botones rojos que no han germinado en la maceta azul. Espero que los cuide. Le confieso que imaginarla con una sonrisa, y "botones" rojos en las manos me parece una metáfora increíblemente poderosa.


amor, respeto y mariconería.

leí hace unos minutos esta nota en las2orillas:

"La valiente magistrada Maria Victoria Calle que no se ha dejado vencer".

cuenta de una magistrada que entró en coma profundo hace poco más de dos años y que despertó y "se estaba recuperando".

la nota menciona que la mujer en vida normal había señalado que en caso de vida vegetativa prefería ser arrancada a estar en maceta:

"había dejado explícito que en caso de que en algún momento de su vida estuviera en estado vegetal, una situación como la que estaba enfrentando, la desconectaran."

sin embargo:

"su esposo Gustavo Gómez, no se dio por vencido. Guardaba la esperanza en que el talante luchador de su esposa en las adversidades la sacarían adelante. Tuvo paciencia.

y entonces:

"el pasado 11 de agosto del 2019 Calle despertó del coma profundo. Desde ese momento todo ha sido terapia y buenos augurios. Es un nuevo nacimiento. Ya se puede sentar y está volviendo a aprender a hablar. A sus 61 años tiene toda la fuerza para un nuevo comienzo."

no, el horror. ¿será que sus primeras palabras en este "nuevo comienzo" serán 'quiero el divoricio'?

es decir: lo dejó explícito. tal vez su peor pesadilla no era quedar postrada inconsciente sino la posibilidad de despertar a los sesenta y uno para aprender a usar el cepillo de dientes en su 'nuevo nacimiento'. no sé. me aturde. es como: -he ahí mi última voluntad -vale, vamos viendo.

formas horribles del amor.

o no y perdí todo compás moral?

no quiero querer así.

no quiero en mí las implicaciones morales y emocionales de ser una persona cobarde. solo una persona cobarde ama así.

intentaré volver sobre esa última idea en próximas oportunidades.

pensé de repente en búnbury cantando con pereza 'como lo tienes tú'. canción tan linda: https://www.youtube.com/watch?v=z9QzmrGgrnY.

"soy como tú estás, soy como te sientas,
soy satanás, soy la cenicienta.
soy una bala, soy un tirano,
soy malo, malo...

(...)

"un día quiero dejar el mundo entero por tí,
la misma noche me aburro
y no eres para mí.
"

pensé también que la versión con bunbury da también otro tono al mensaje de la canción y de su letra. en la versión original, incluyendo el video, el tema de la canción es decirle no a una relación "seria" (quince años pensando qué es esa mierda). la versión con búnbury, con su voz eyaculante, le da otro cariz. es todo un problema. un tratado filosófico sobre la duda y los afectos, sobre la certeza del afecto en convivencia con la certeza de lo efímero. es un grito de ayuda, yo no te quería querer pero te súper quiero y muy confusamente, para más piedra. casi podría sentir lástima por mí. si no la pasara tan bueno...

aquí el video de la versión original: https://www.youtube.com/watch?v=1ynssbw-3h0

¿la diferencia entre los tonos de una adolescencia descontrolada y una adultexxx reposada y melancólica?

mamo gallo.

debería estar escribiendo tesis. al menos una.

lunes, ocho de la mañana. reunión con llegada tarde.

hoy hubo una reunión del área en el que trabajo.

la supervisora, la 'jefa' -pocas veces tan necesarias las comillas- no llegó temprano. fueron 18 minutos largos de silencio.

un área donde no hay conversa. porque conversar no es profesional.

silencio mientras llega la supervisora. ruido coherente cuando llegue.

saludos mañaneros y deseos de una buena semana. nada más hay en el fondo del frasco.

tal vez un poco de endulzante artificial.

van 20 minutos de silencio.

no hay nada que hablar.

¿comunidad?

a duras penas somos piñones con complejo de tener una razón para estar en estas oficinas más allá de girar por girar.

no más.
no quiero girar por girar, no acá.
no giraré acá.

quiero bailar en otras partes.
en ambientes más ligeros.
en los que lo más pesado sea el efecto de un tinto malo en un estómago en ayunas.

van 23 minutos en silencio.

al menos escribí estas letras. no la esperé.

los amores imaginarios.

hoy leí en wikipedia sobre una película canadiense de habla francesa del año 2010. su nombre en francés y español es bonito, aunque en inglés no tanto. la entrada en la wiki daba algunos datos genéricos, me salté la sección de 'plot' y por curiosidad ojeé la sección de 'reception'. ahí señalaban que tenía una calificación más bien promedio (7/10). sin embargo mencionaban una reseña del new york times, que sin ser positiva, señalaba las influencias de la película en unos términos que me gustaron mucho: "Nouvelle Vague and Wong Kar-wai–and its subject: self-fashioning and teasing, unfulfilled desire."

describe un poco mi estado de ánimo. cayendo en picada, intentando que sea con algo de estilo, mientras jugueteo en la caída evocando y describiendo en voz alta las cosas bonitas por las que caigo.

el primer título de esta entrada fue 'sobre reseña de película francesa del año 2010 en wikipedia'. la segunda versión me pareció más atinada.

todo se dio al conocer este vídeo de una canción que me gusta mucho: https://www.youtube.com/watch?v=roLmFo3rWYc

"(...)
and you dance,
oh what a dance.
and you laughed,
oh what a laugh
."

sobre la belleza y los hogares dignos de lluvia. día 174.

mirar por las ventanas y ver mariposas blancas y colibríes me encanta. se hacen en el árbol de al frente. pero me da terror que por error se metan por la ventana al apartamento. tan fácil que es entrar y tan difícil que es salir de mi vida. si entran se van a morir entre estas paredes. darán tumbos y no habrá agua dulce antes de terminar arrinconadas contra un guarda-escobas o enredadas con las cortinas.

como mi vida, me gusta tener las ventanas de mi apartamento abiertas pero hay una desventaja táctica cuando entran cosas bellas.

llueve.
me aguanto las ganas de contarle.
y de contar las gotas y después contarle cuántas eran.

me pregunto si tiene frío.

la pregunta debería ser otra.

durante cinco noches ya me he preguntado si ya acaso duerme a la media noche.

hoy a bogotá le faltan seis almas.

y a mí me falta ella.

notas sueltas de un party pooper. día 145.

tal vez esta madrugada soñó con mi regalo y por eso se levantó en la mañana como si hubiese llorado amargamente toda la noche.

marica es que la noche ha estado tan ruda que el celular literalmente se me está descargando mientras lo uso conectado a la pared.

todas las pilas y la energía del universo material se desgastaron hoy. hasta israel está impidiendo que llueva en irán. todo tiene sentido.

suena not guat yu guant de cat power. de su época noventera dura. de novio jonkie y amigos suicidas. una vez leí que sus dos primeros
álbumes los grabó el mismo día. vivir al límite. ponerse en situaciones de riesgo. al menos un tales.

desde chiquito he tenido trauma con las fiestas de cumpleaños (la ausencia total de que las invitaciones no se atiendan y el vacío total de las invitaciones que no se reciben) y en mi vida adulta he seguido haciendo mérito.

(wikipedia dice que el álbum en el que está esta canción se grabó junto con el contenido de otro álbum que se lanzó al mercado como primer disco, siendo este el segundo, lanzado un año después. este está nombrado en honor a la mamá de cat power. eso me pareció lindo y me dio consuelo en esta noche rara.)

rara cómo?
rara.

nada es para siempre ni siquiera el formato para titular estas entradas.

conecté el celular en 11 por ciento. va en ocho.

días de cuarentena. día 143. fenchui bogotano.

también para p. porque sí.

mudanza.

la alcoba nueva tiene hartas ventanas. casi tantas como la habitación pasada aunque organizadas de manera distinta. hay una que da a una escalera. podría sentarme alguna vez a ver salir a todos los residentes en un día normal. si hubiese todavía de esos, si quedara alguno.

ya tengo cortinas. el frío estuvo teso las dos primeras noches pero estaba preparado. la primera noche acostado en la cama ante los ventanales y el viento pobremente contenido me sentía en alguna ocasión cualquiera en que haciendo un viaje en flota se me hubiese olvidado la cobija para protegerme del frío. eso sí que es frío.

la nueva ventana da también a un árbol. lindo y frágil. creciendo en un pedazo de tierra fértil en medio de una totalidad de concreto estéril. básicamente uno es ese árbol: lindo y frágil. tal vez solo frágil.

la primera noche fue para mí. ya otras serán para otros. pero esa, la primera, era definitivamente para pasarla conmigo mismo.

en lo que cabrá referir como un resultado propio del fenchui bogotano me parece un hecho de absoluta belleza y sorpresa que ya con el cuerpo reposado en la cama y mirando lo que se alcanza a ver desde mi horizonte -y para ello fue fundamental no tener cortinas las primeras noches- me encuentro con el letrero que está en la punta de un edificio se ve desde acá, desde esta ventana. aunque no alcanzo a leer el letrero este es inconfundible e inolvidable, sus colores, su forma: lotería de bogotá.

y me sonrío por muchas cosas. entre ellas que yo sé que me la gano todos los días porque estoy vivo. reposo la cabeza sobre la almohada y pienso en eso.

me preocupa el ají de mesa. la mudanza lo golpeó. espero que se recupere.

días de cuarentena. día 143. lo bello y lo triste.

notas sueltas entre el veinticinco de julio y el amanecer del siete de agosto.

para p.

hace un par de días recordé algo que vi un par de semanas atrás y sobre lo que finalmente no escribí. un avión de papel rojo carmesí enredado en las ramas altas del árbol que tenía frente a mi ventana en el apartamento del camino del parque. el avión cayó en picada sobre la copa. debió haber sido lanzado desde las ventanas más altas del edificio.

el título de la nota hace referencia a un libro de literatura japonesa. es un libro de paisajes que no cambian, situaciones que tampoco y personas que se esfuerzan por creer que tal vez sí. además de ser un libro de literatura japonesa -un título-idea que se queda- también es ahora, más recientemente, una isla más en el archipiélago de vida arbitraria y desorganizada que me conecta con humanidades específicas con las que las prácticas amatorias chocan -para no decir 'coinciden' porque aunque contiene el sentido estar en un mismo lugar al mismo tiempo carece de la connotación violenta y brutal de lo arbitrario del encuentro. me uno a otros que son 'tierra antes no hollada'.

pero queda la frase en el aire: lo bello y lo triste. me permito hacer una recopilación de la idea.

una gata ajena mirándome con los sentimientos que los gatos tienen cuando ven a alguien que les quiere aunque ellos no quieran (no sé qué sentimiento sea pero no es el de no corresponder. uno puede no corresponder a algo a lo que podría corresponder. pero acá no es no-correspondencia, es una mirada tierna, en la que la veo leerme como patético: digno de risa y lástima.)

el domingo 26 me levanté muy temprano. llovía delgado pero constante. frente a mi ventana pasaba un escobita trabajando bajo la lluvia. no solo llovía sino que la mañana aun arrastraba el frío de la madrugada. lo vi desde ese segundo piso mientras vaciaba la caneca que tenía frente a mi ventana. después de voltearla le puso ágilmente la bolsa nueva. con una pala -obvio no con un 'recogedor' de plástico rimax... esto es el asfalto- agarró el residuo sobrante. lo puso en la bolsa que había acabado de quitar de la caneca, la amarró, cerró y siguió su marcha. no llevaba guantes. lo hacía con las manos desnudas aunque sí tenía un tapabocas. ¿coronavirus? no creo. seguro era un tema de los olores de la ciudad y su desecho.

me gustaba ver a yenny, una mujer negra, grandota, que vive en bosa, hacer su rutina de aseo de las áreas comunes y el andén frente a la ventana. la saludaba y le sonreía con mi café en la mano. william, por otra parte, uno de los tres celadores, es un buen hombre. la última noche me dijo que había tenido fiebre en la madrugada del treinta y uno y que ahora no tenía olfato y sabor. que tal vez era una gripa. le dije que llamara a su eps y al empleador. también a la administradora. me dijo que la eps le había dado cita para el 17 de agosto, que la empresa le dijo que no lo podían aislar por esos síntomas y menos pagarle si de hecho se aislaba, eso sí que "extremara" medidas. una vez me dijo que él era apenas un adolescente cuando asesinaron a jaime pardo leal. y que tenía 18 cuando mataron a pizarro. es decir él tiene 48 años. tiene a su madre viva. no tiene hijos, vive solo. no sé si tenga pareja. un buen hombre william. que la vida lo cuide. el man iba y venía al trabajo (vive en suba) en cicla y sin casco. varias veces le dije que no tentara a los carros. la vida ayuda pero hay que ayudarle.

tras un aguacerito vi una pareja de viejitos que 'vende' bolsas de basura ahí por ese sector. estaban en el separador a punto de separarse para ir a caminar las cuadras en sentidos contrarios. él le acomoda con ternura el tapabocas con la mano. como cualquier cuello de camisa doblado él le quita el doblez y la deja cubierta correctamente. ella se arregla las bolsas y sale a caminar. él le dice algo, ella voltea. tal vez sobre el lugar en que se van a ver para coger el bus a casa. o la hora. o que la ama tal vez. ella cruza hacia el oriente del parque, él sigue caminando hacia el norte. ambos venden bolsas de basura y nadie les compra. y nadie se da cuenta que estamos en un basurero. y que a todos nos falta aire. como si ya estuviésemos en la bolsa cerrada.

(acexdos bajándose del taxi y yo viendo en mi cabeza la escena del video que ahora ocurre en el mundo real y ella diciéndomelo: 'lo tuyo es el autosabotaje, no?'. ratificar que esa fue la última vez que la vi.)

esas últimas noches en ese apartamento en el paseo del parque vi alienígenas ancestrales para hacerle honor a la brutalidad. a mi brutalidad. no ilustré a nadie. al contrario: vuelve y juega, tal vez solo dejé destrozos a mi paso.

me queda intentar ser mejor persona. seguir insistiendo. inspirarme en lo propio. también en lo ajeno. a veces desearlo.

tal vez con esta conclusión hay que cambiar el enfoque. por ahora exploraré la idea de lo bello. y ya, sin nada más.

días de cuarentena. día 138. 'gata guerrillera' y #uribequédateencasa

la gata duerme hasta esta noche en este apartamento. la humana a la que hace compañía parte de aquí -como todos- y se la lleva a su selva. en esta última noche en el apartamento se posa bella sobre la mesa repleta de pensamientos.

han puesto en arresto domiciliario a uribe. mira a marchantes no espontáneos y espontáneos sobre la calle pavimentada. cantan 'viva colombia', 'qué se necesita para ser policía?' y otras genialidades que siempre son nuevas a los veinte y útiles para imaginaciones estériles.

la policía escolta la marcha. la luz de los restaurantes las apagan. son pasadas las diez de las noche. la gata mira buscando el origen del ruidoso sartén que llama su atención. pienso que ella no lo sabe y que realmente estamos ante algo histórico. después me fijo y la cámara de televisión presente entrevista a una tipa con la bandera del m19 en sus manos. nada pasará. todo se repite. yo confío en que la gata siga siendo feliz.

a la humana a la que acompaña le gusta referirse a la gata como 'la gata guerrillera'. me acuerdo porque justo hace un momento llegó el esmad a la esquina y se parquió justo frente al restaurante de los emparedados griegos que le gustan a aaron. tropel en la última noche...? gran despedida.

pdta felina.
creo que lo que más va a extrañar de mí -porque no serán mis excesivas cariñas- son dos cosas. la primera -y más importante para ella- es el pequeño ritual construido de correr a morderme los pies descalzos justo en el instante de subirlos a la cama para arroparlos ya para dormir. siempre. en ese instante no otro. ahí bota toda su salvajada conmigo. la oigo hacer destrozos en una sala destrozada y una molestia en el pie izquierdo me confirma que esta noche tuvo éxito en el ataque. esta mordida, otra cosa que me llevo de ella. la segunda cosa -la más importante para mí- era ponerle siempre abundante y fresca agua.

días de cuarentena. día 133. paseo a pie de hace unos días.

hay que retomar los paseos.

una colega del trabajo me vio por la ventana. estaba haciendo fila en el restaurante de abajo. me vio sin que aparentemente yo la viese. pero la vi. al final hicimos un contacto visual incómodo.

acabo de ver a una señora caminar hacia el occidente. justo hacia la treinta y con el sol de frente cayendo. iba con impermeable enterizo azul oscuro, sombrero pescador, gafas de sol y tapabocas. aún así caminaba con una mano sobre los ojos. como caminaba lento y con ritmo por la edad parecía participando en un ritual al dios helios con la canción 'sister' de angela olsen de fondo sonando en mi oído.

hace unos minutos mientras caminaba por el camino del parque longitudinal más cool de bogotá el sol estaba radiante mientras caía. el verde se pone re verde. todo tan bonito. incluso el indigente se cubre del frío de la tarde soleada con una cobija de colores bonitos. o tal vez era una sábana. mala cosa si era una sábana, el frío debe ser tenaz...

hasta unos chicos jóvenes y bellos saludándose entre sí. de abrazo y estrechón de manos adulto. me recordaron de hace muchos años cuando la gente se ponía cita por myspace. no sé por qué me pareció una postal de mypsace.

ya nadie tiene espacio para sí.

días de cuarentena. día 126. pasear en bicicleta y pillar cosas.

originalmente para el día ochenta.

el ocho de junio salí a dar un paseo en bicicleta, fue de los últimos que hice. hace ya más de un mes no hago paseos en cicla.

ese día pasé fijándome harto en la calle. en general lo hago pero caminando. esta vez sin embargo que me fui lento, pedaleando suave.

en la calle cuarenta y cinco con carrera dieciocho hay una torre de apartamentos de cuatro o cinco pisos. la torre es morada. de un morado militante. por la vida. se ve imponente justo ahí en ese lugar. tan inadecuada en su existencia, tan incorrecta en el espacio con que colinda.

un poco más allá en la diecinueve está la academia guerrero. y en ella una jirafa malgeniada. un grafiti más al oriente calzada norte. morado por todas partes la ciudad es un gran morado, acopia todos nuestros totazos, las estrelladas.

por la calle cincuenta y tres con carrera dieciocho, calzada sur, hay un pequeño jardín cerrado que no conocía. aguanta parchar ahí. todavía no lo conozco. lo vi de pasada. pero se veía bonito. con un jardín con una reja de hierro clásica. de esas de barra cuadrada con punta sacaojos. de las que custodian a las vírgenes que custodian los barrios de las ciudades.

más al occidente me fijo por vez primera después de muchas veces pasar (en esa esquina recogí unas pepas hace muchos años en un taxi que me esperó en una noche acelerada sin puntos de puntuación como este paréntesis) en lo grande que es la carrera veintiuno. justo en la calle cincuenta y tres uno se para en el centro de la carrera y tiene sendas visuales hacia el sur y hacia el norte. se ve tan amplia la vida. una cosa de cuatro o seis carriles, no recuerdo y tengo que tener cuidado porque la memoria romántica quiere imponer la visión de una pequeña gran avenida entre los barrios. pero se ve amplia. es amplia. tan amplia que el aire pasa más limpio por ahí. llena más los pulmones.

días de cuarentena. día 126. corporalidad consciente.

se me ha olvidado escribir. no de que se me olvidara escribir en el blog sino de que se me olvidó totalmente escribir. apenas y sé ahora juntar un par de sílabas intentando aportar algo de sentido.

originalmente esto iba a estar en el día 73:

tengo que recordar que cuando uso el ratón del computador al dedo corazón lo debo apenas y apoyar suave sobre la rueda. por el lado, no buscar poner el dedo encima de la rueda. intentar hacer eso me tensiona todo el brazo, hasta el hombro. me incomoda rápidamente.

tengo un reflejo que no sé a qué se debe. cuando tecleo logro que la mano izquierda se me quede muy quieta sobre el teclado. pero con la mano derecha ha sido diferente. tiene una mala postura totalmente naturalizada. al poner los dedos sobre el teclado los dedos y la palma tienden a encorvarse. dejando sobre el teclado colgando del aire a una asimétrica araña de cinco patas.

esa posición hace que se me canse más la mano. se fatiga, siento que se empieza a encalambrar. ¿será qué es una somatización del tema de la tesis? que simplemente no la quiero escribir y el cuerpo se niega. no me sorprendería.

como última observación sobre mi propio cuerpo está el hecho de que tengo que alejar un poco la silla de la mesa. en ocasiones están muy pegados y creo que tiene una relación con el tema de la mano derecha. descansa y me es más fácil de controlar el reflejo cuando la silla no está tan pegada.

a veces entonces se ve algo pequeña la letra de lo que estoy escribiendo. necesito un minimueble para estas necesidades.

hay todo un universo de cosas que empiezan a salir mal si uno tiene mala postura. lo central en el ejercicio es ser más consciente de mi propio cuerpo. estar más consciente del cuerpo que hace las acciones me hace enfocar más en las acciones que ese cuerpo hace.

con cuidado, vida, que a veces el juego es muy brusco.

días de cuarentena. día 66. baldosas, fríjoles y loza.

hemos hablado muchas veces con un círculo de la palabra flexible que se ha venido constituyendo en delfos que el olvido es una cosa también de voluntad, en un sentido. en el sentido de que olvidar es un ejercicio que también uno se propone: encomendarse a un esfuerzo que se dirige a salir de un bucle, de una espiral sinuosa que no lleva a ninguna parte. entonces como que sí. hay que obligarse a soltar ciertos recuerdos, ciertas potencias, ciertos coqueteos mentales con lo que fue y que producen erecciones, estímulos descontrolados, mentales también, la mayoría del tiempo, que en todo caso siguen siendo.

pienso en eso mientras uso acondicionador y tratamiento restaurador de cabello marca dove. no sé exactamente qué hace ninguno de los dos pero fue un hábito que se me quedó.

pienso que el aroma de mi propio cabello mientras se enjuaga me recuerda a esta persona que me legó entre otras cosas el gusto por la sensación ligera y limpia del cabello tras el baño (yo tampoco me creo que haya escrito lo que acabo de escribir pero qué bonito se ve escrito, no?).

me tengo que obligar a pensar en otra cosa. asociar este aroma con otra potencia en la vida. si no qué? cada vez que me limpie será mera terapia psicoanalítica? así ha sido? busco algo por fuera de mí mismo. pondré toda mi atención en esta baldosa que tengo al frente. la veo con toda mi atención. asociaré esta sensación de frescura en la cabeza con esta baldosa. con su capacidad de quedarse ahí quieta, sólida, estática, nítida, mientras resbala todo sobre ella. la espuma baja sobre ella. el agua baja y sube y chapotea sobre ella. el jabón, el champú, el acondicionador, el tal tratamiento, todo le resbala. le resbalaría una orgía si se hiciera ahí al frente. todo le resbala. quiero ser la baldosa. todo el poder para la baldosa. la baldosa es mi pastor. sobre esta baldosa haré mi iglesia.

suave.

y en el día a día llevo los aromas de la vida sobre los pasos que a veces resultan ser efectivamente en baldosas.

ahorita puse fríjoles en agua. entré al patiecito y vi por la ventana. pensé que ya mañana estaba resuelto el tema del almuerzo. como que poner los fríjoles en agua fue limitar un poco mi libertad al ejercerla. mañana no voy a divagar. eso ya está resuelto. tomé una decisión y si mi me mantengo coherente conmigo mismo mañana no tendré que dar un debate conmigo mismo y sí podré poner mi libertad decidida y limitada al servicio de algo que la limite más y la obligue a decidirse más.

hay días mejores y otros no tanto. hay días en que nada cuadra. toda la memoria y toda la prospección se vuelven la misma cosa, una masa amorfa que es uno mismo estático. pero hay otros que hasta en el el escurridor de loza todo encaja. las tapas de las ollas, las sartenes y los platos. días en que la mayoría cuadra. la vaina es que ni siquiera es una lotería vital (solamente). uno los tiene que conspirar. y a veces se logra. uno tiene un resultado que debe aprender a valorar, una sensación distinta con la luz del atardecer -que no es como si fuese cualquier otro día porque exactamente no lo es- o también se parece a la sensación que uno tiene después de nadar y que a veces también me queda tras escribir.

como nota personal -más personal si cabe- pienso que no debo proponerme defraudar la confianza de las personas que la depositan de una u otra forma en mí. no es un tema de negarme a reconocer la posibilidad de que pueda eventualmente hacerlo (defraudarlos), sino no proponerme de entrada materializar esa opción posible del universo sobre otras igual de posibles.

días de cuarentena. día 63. aprender idiomas y etnografía.

no me podía quedar por fuera de la moda de usar esta cuarentena para aprender idiomas. coger ese alemán que con el que inicié en mi adolescencia y sacarle tiempo ahora. pero no fue alemán.

escucho en la voz de un negro registro bajo: 'eucaliptoooooo, lleve su eucalipto fresco'. lo escucho avanzar por la carrera llevando su canto, su expresión, su llamado.

a toda hora bajo la ventana de la cocina se ven y oyen pasar a otros diciendo que venden bolsas para la basura.'lleve sus bolsas, de todos los tamaños, resistentes, para el baño, para la cocina'.

pienso en lo real y la ficción del problema de la comunicación. estoy casi convencido de que en uno y otro caso lo que realmente quieren decir es 'tenemos hambre'. ese es el significado. eso que parece que dicen no lo dicen sino que lo usan para decir esa otra cosa. el hambre, el frío. toda la acción es significante de eso. caminar, caminar, caminar mucho.

hay estratos en las calles. está el reciclador recuperador en sus múltiples formas de organización y capacidad (si carreta, si carrito, si camión, si con protección o no). hay otros parches que se organizan en torno al reciclaje más informalmente. ahora mismo hay mucho pelado. uno los ve pasar con sus carretas armadas, a toda velocidad en caravanas de tres (porque la calle uno se la reparte pero la coge en gallada). ese tema de las zorras es inagotable. uno las ve con banderas rojas cruzando con el man halando y adentro una pelada con un niño en brazos, o en algunas los dos adultos caminando y llevando la carreta y dentro de ella dos seres menores de distinta edad jugueteando a que van en su propio desfile. o conscientes de su propio lugar en la sociedad que tenemos, no sé. el perro siempre en la escena. algunas veces hasta con bozal. otras veces subiendo y bajando del andén a la calle. yo miro por la ventana y pienso que ese perro en particular (porque ahora mismo pienso en uno en particular que se atravesaba a los carros y tales) vivía igual que su familia acompañante o sea al límite.

están otros compañeros en una olla distinta. en una informalidad no alrededor de la organización del reciclaje. es que gente informal. muy distinta entre sí. son otras redes, la venta de productos, los semáforos, los que sacan el eucalipto. ellos no rebuscan en las canecas. ese es el chirri chirri golpeado y cascado por la vida. el gamín como se le conocía en los noventa. pero no todos los que habitan la calle son gamines e igualmente no hay ningún puto problema con ser gamín.

hoy pasaron mariachis por la carrera tocando y cantando para sobrevivir. cantaron un par de canciones frente a un restaurante. animaron y fueron animados. después desmontaron, se subieron en una pequeña camioneta negra y arrancaron hacia otra cuadra. tal vez acá, en estas cuadras, no les fue tan bien porque la gente es muy fifí. aunque se las den de alternativos. (tengo el recuerdo claro de pasar hace unos años frente al mercado de grandes superficies que me queda cerca y ver una pegatina de 'teusaquillo no da limosnas', era la alcaldía local en los tiempos del cachaquismo humanoide progresista de hace algunos años.)

por otra parte hoy estuve frente a un restaurante de la zona. pasó una escena que me molestó mucho. un señor en mucha necesidad pedía ayuda a otro señor, sí, le estaba pidiendo luca, pero pues como digo aprendí idiomas y que significa 'tengo hambre', 'tengo frío', 'tengo desespero'. el cucho ni siquiera lo volteó a ver. básicamente giró noventa grados para alejar su vista. yo llevaba audífonos sin música. 'pues si no le va a dar plata tampoco le tiene quedar la espalda al man' digo en voz alta. un gruñido lejano suena pero no dice nada. yo no tenía plata en el bolsillo y no le iba a poder dar nada al man. empecé a caminar y me crucé miradas con el cucho pirobo. hubo algo en la mirada que el man me devolvió que me hizo pensar que sabía que lo estaba insultando y lo consideraba mala persona. el mundo está lleno de hijueputas y no son necesariamente los gamines.

mi papá me enseñó que a los gamines sobre todo se les saluda.

días de cuarentena. día 58. aleatoriedad y aniversarios en la memoria.

https://www.youtube.com/watch?v=OK2o1ypB7LE

la memoria a veces se activa para imponer regularidades en el pensamiento asociándolo con la repetición de las fechas. los aniversarios.

hace un par de años exactamente estábamos en la plaza de bolívar en bogotá escuchando a gustavo francisco hablándole a la masa. todos nos emocionamos. todos nos llamamos igual por los segundos que duró la punchline.

aproximadamente hace dos años acexdos empezaba a irse de mi vida. lo recuerdo tan claro como la sensación de frío de esa noche de esperanza electoral ('es más fácil que petro gane la segunda vuelta a que tú vuelvas...' decía el grafiti).

también pensé hoy -creo que porque sí, si cabe alguna vez decir eso- en un intercambio aleatorio que tuve hace ya algunos meses en el edificio de una amiga con su vecina desconocida durante un corto viaje de ascensor.

la parcera y yo hablábamos de música. de spinetta en particular, sin sabérmela toda de verdad le hablaba con pasión genuina sobre alguna canción. llegamos al edificio y quedamos en la misma conversación pero con un tercero en el ascensor.

la involucramos a la mal hecho. '¿vecina usted conoce a pescado rabioso, a invisible, los socios del desierto?' le pregunté a lo que respondió que no, no las conocía. le dije '¿pero sí conoce a luis alberto spinetta?' sí, sí, me responde. entonces yo le digo: 'ah pero entonces ya ha oído esas bandas. toca que las vuelva a buscar y oír con más calma. todas son proyectos con él.'

antes de que se cerraran las puertas del ascensor le alcancé a gritar que pusiera especial cuidado a 'como el viento voy a ver'.

se revuelve todo.

hace un poco más de un par de años estaba con acexdos próximos a comernos. me habla de 'barro tal vez'. estábamos en su sofá. me dice que es una canción triste. me pregunta '¿cierto?', como para que yo se lo confirmara con solidaridad y amor con aroma de libro nuevo. le digo que sí pero que la vida es dura. 'sí, pero es triste igual' me respondió con los ojos llorosos. no recuerdo si exactamente ocurrió así pero exactamente así lo recuerdo.

ahora hace un rato le presento spinetta a alguien y aspiro hacerle sonreír con la selección de canciones que le hice. todas con nombre y descripcción. ella también hoy celebra algún aniversario. exactamente hoy.

la vida sigue. y también sigue siendo dura. lo pienso mientras veo desfilar paños rojos frente a mi ventana y como tajadas de maduro con queso crema.

me saben a invierno duro que se va haciendo primavera. a estación de tren. a mejilla con alguna lágrima más fría de lo normal.

los plátanos me saben a natalia lafourcade.

y a spinetta.

una mezcla entonces.

https://www.youtube.com/watch?v=CgyD8ka-Ngw